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miércoles 27 de mayo de 2026

Tendencia trágica

En San Juan, menos choques pero con una fatalidad en las calles que rompe récords

San Juan ya alcanzó el 56% de las muertes registradas en todo el 2025, encendiendo las alarmas por la falta de prudencia. Desde la División Tránsito proponen una capacitación obligatoria para conductores adultos ante el desconocimiento de las leyes vigentes.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Durante los primeros cinco meses del año 2026, San Juan muestra un incremento alarmante en la letalidad de los siniestros en comparación con el año anterior, superando ya la mitad de las víctimas fatales registradas en todo el 2025. Así lo dicen los datos oficiales que reveló este miércoles el jefe de la División Tránsito de la Policía de San Juan, el comisario Ricardo Díaz.

El análisis estadístico revela una paradoja trágica: aunque la cantidad total de siniestros bajó, aquellos que ocurren son considerablemente más violentos y fatales. Díaz detalló que, mientras el año pasado para esta misma fecha se contabilizaban unos 3.500 incidentes totales, este año la cifra se sitúa en 2.800, lo que representa 700 casos menos. Sin embargo, la gravedad de estos eventos escaló de manera drástica. Al respecto, el comisario señaló en diálogo con radio Estación Claridad que "este año, a esta altura, en estos 5 meses, hemos superado en proyección la mitad de lo que llevamos el año pasado". Mientras que el 2025 cerró con 62 fallecidos -la cifra más baja desde que se tiene registro-, en lo que va de 2026 ya se han reportado 35 víctimas fatales.

La preocupación oficial se da porque se quebró una tendencia a la baja que se venía sosteniendo tras la pandemia, cuando los números rondaban los 80 fallecidos anuales. El comisario destacó que, bajo una proyección normal basada en los datos del año anterior, para fines de junio se deberían haber registrado 31 muertes, pero esa cifra ya fue superada ampliamente en mayo. Sobre la naturaleza de estos hechos, el funcionario destacó que "el problema es que hubo muchas colisiones con más elevado el número fatal" y puntualizó que la mayoría de los casos no son choques entre vehículos, sino "vehículos que han colisionado contra objetos fijos, malos adelantamientos, malos giros, es decir, la mayoría son maniobras imprudentes del conductor".

Sobre las causas que explican este fenómeno de mayor agresividad en las calles, el análisis policial apunta directamente al factor humano, que representa el 95% de los siniestros a nivel mundial y local. Díaz vinculó la conducción con el estado emocional de la sociedad. Afirmó que "esto es un reflejo de cómo conducimos, es un reflejo de cómo vivimos" y añadió que la ansiedad, la agresividad y la frustración se transmiten al volante, derivando en negligencias que ya no se consideran accidentes, sino siniestros evitables.

Aunque no se cuenta con datos judiciales inmediatos sobre el consumo de sustancias, el alcohol sigue siendo un factor preponderante que altera los reflejos y la capacidad de maniobra de manera crítica.

Existe una diferencia numérica con los datos que maneja la Asociación de Familias del Dolor y la Esperanza, quienes sostienen que la cifra de 2026 asciende a 37 fallecidos. Esta discrepancia radica en los criterios de registro. La Policía de San Juan se rige por los parámetros de la Organización Mundial de la Salud (OMS), realizando un seguimiento de los heridos por un plazo de 30 días. Si la persona fallece dentro de ese mes, se contabiliza como víctima de tránsito; si ocurre después, el organismo internacional entiende que el deceso puede deberse a otras complicaciones médicas. En cambio, las organizaciones civiles suelen contabilizar a la víctima sin importar el tiempo transcurrido desde el siniestro.

Sobre las soluciones y la prevención hay un debate abierto, que se centra en la necesidad de un cambio cultural profundo más allá del incremento de la presencia policial. Díaz propuso una idea ambiciosa para actualizar los conocimientos de los conductores adultos, sugiriendo que reciban capacitaciones similares a las que obtienen los jóvenes al tramitar su primera licencia, dado que muchos circulan con normativas vigentes desde antes de la actual ley de tránsito. Si bien la presencia de efectivos en las calles genera un efecto preventivo y sancionatorio, el comisario enfatizó que el Estado ha mantenido una política sostenida en la materia, pero que la solución definitiva depende del compromiso individual de cada ciudadano para respetar normas básicas como los límites de velocidad y evitar distracciones como el uso del celular.

"El tema aquí obedece a un cambio cultural. Nosotros necesitamos llegar a más gente, concientizar a más gente y que todos sepamos que el tránsito es una cuestión de todos", concluyó el comisario.

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