Lo que no se dijo fue que el hombre quemado de Barreal y que murió este jueves en una clínica privada de Capital, era un cabo primero de la Policía de San Juan. Y que detrás de su caso hay una estremecedora historia de despecho, venganza y un ataque incendiario que supuestamente lo tuvo a él como autor y que después le costó la vida
El muerto de Barreal era un policía y detrás del caso hay una historia de despecho y venganza
Así de complejo y con muchos entretelones es el caso del cabo primero Esteban Daniel Reinoso Tadini, quien murió este jueves 12 de enero en horas de la mañana en la terapia intensiva del Hospital Privado de la Capital sanjuanina. El policía de 32 años, que prestaba servicio en la Comisaría 33ra de Barreal, tenía el 90 por ciento de cuerpo quemado y estaba internado allí desde el miércoles en la mañana.
Su muerte despertó la intriga y generó misterio. Sus compañeros policías y sus allegados no hablaron de lo sucedido, mientras que la Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos Especiales a cargo del fiscal Francisco Micheltorena y los ayudantes fiscales Fabricio Poblete, Maximiliano Gerarduzzi y Adrián Elizondo iniciaron las actuaciones judiciales para esclarecer el confuso episodio.
Con el correr de las horas, empezaron a surgir detalles reveladores. Por ejemplo, que el cabo primero Reinoso Tadini había sufrido esas quemaduras en el incendio ocurrido el miércoles en la madrugada en una propiedad de calle Soler en Villa Pituil, Barreal. Es que principio, la Policía informó que ese siniestro fue accidental y no hubo heridos.
A partir de la muerte del policía, aparecieron testimonios y se supo parte de la verdad. Algunos policías contaron, con mucha reserva, que el mismo Reinoso Tadini habría provocado ese incendio en venganza contra una chica con la que salía y que cortó la relación con él.
Las versiones indican que Reinoso Tadini llevaba una doble relación. Por un lado, se seguía viendo con la madre de su hijo, y por otro, mantenía un vínculo sentimental con esa otra joven que es de la zona, pero que actualmente reside en Mendoza. Supuestamente, el domingo último el policía viajó a la vecina provincia para verla, pero no le fue bien y regresó molesto, comentó un allegado al caso.
Sospechan que desde ese momento el policía quedó resentido y furioso con la joven. El martes a la noche, el cabo Reinoso Tadini fue a cumplir un adicional en una escuela situada entre los poblados de Calingasta y Barreal. Fue ahí que, aparentemente, planeó desquitarse de la joven y su familia. Ya en la madrugada del miércoles, abandonó su puesto de vigilancia en ese centro educativo y se fue hasta la propiedad de los padres de la joven en la calle Soler en Villa Pituil, según las versiones. La hipótesis es que entró a ese departamento de alquiler, abrió una garrafa de gas o roció combustible.
Por lo que alcanzaron a reconstruir, se supone que allí prendió fuego y desató el feroz incendio, con tan mala suerte que las llamas lo alcanzaron y sufrió graves quemaduras en todo el cuerpo. El policía logró escapar y él mismo trató de curarse las heridas, pero vio que estaba mal. Fue así que se trasladó en su auto Volkswagen Voyage a la casa de la madre de su hijo y le pidió ayuda para que lo llevara a un centro asistencial.
Sabía que estaba en problemas, además había abandonado su lugar de trabajo. Es por eso que le habría pedido a la mujer que lo lleve a la Capital y ambos se dirigieron en el auto hasta el Hospital Privado, donde lo asistieron y lo dejaron internado a raíz de las graves quemaduras.
Su estado de salud era grave y este jueves en la mañana finalmente falleció. Ahora, la Policía y los investigadores de UFI de Delitos Especiales trabajan para confirmar todas estas versiones, incluso realizaron otra inspección en el departamento incendiado de Barreal y secuestraron el auto del cabo primero para peritarlo. En eso están, pero todo lleva a respaldar la teoría de que el policía murió quemado por un siniestro que él mismo provocó.