Luego de quedar detenida, sospechada de haber robado cerca de 2.200.000 millones de pesos a su novio tras drogarlo, Paola del Carmen Castro se presentó en Tribunales para la audiencia de formalización del caso que inició en la UFI CAVIG, pero que pasaría a manos del juzgado de instrucción de turno.
Es que si bien la denuncia fue sentada por la presunta víctima en CAVIG, ya que a priori se presentaba como un caso de violencia intrafamiliar, después de que los fiscales Juan Manuel Gálvez y Claudia Salica indagaran acordaron que la investigación debería ser sobre un posible robo, por lo que no tendrían competencia en ello.
Así las cosas, el juez Matías Parrón se declaró incompetente, la defensa de la denunciada no se opuso y ahora el juez de instrucción deberá resolver su intervención. Mientras tanto, la joven de 35 años continuará detenida a la espera de una resolución de parte del nuevo magistrado que tomará las riendas del asunto.

Castro es mamá soltera y vive en una humilde vivienda en la calle República del Líbano en Rawson. Fue denunciada por el hombre que era su pareja, un comerciante de apellido D’ Amico, de 58 años. La presunta víctima contó la mujer lo drogó en varias oportunidades y le robó su dinero durante un largo tiempo, hasta que se dio cuenta.
Al principio sospechó de su novia porque empezó a darse la buena vida, cuando sus ingresos eran solo la Asignación Universal por Hijo. Se compró una camioneta, realizó refacciones en la casa donde vivía y hasta cambió su apariencia. Por otra parte, el supuesto damnificado notó que le faltaba dinero. Fue por ello que instaló cámaras ocultas en su domicilio de Santa Lucía y ahí descubrió el robo.
Previamente, el hombre había sufrido descomposturas cada vez que estuvo con su pareja, que llamaron su atención. Sin embargo, no fue hasta que se realizó un análisis de sangre cuando supo que en su organismo había restos de un psicofármaco.
Tras sentar la denuncia, el lunes allanaron el domicilio de Castro y la detuvieron. En la vivienda secuestraron documentación que puede comprometerla, la Ford que compró y, lo más importante, un frasco de Benzodiazepina. Este es un medicamento que sirve como ansiolítico, antiepiléptico, hipnótico y relajante muscular, y que además es utilizado como somníferos por las “viudas negras” que duermen a sus víctimas para robarles.