En la tarde de este jueves, se llevó adelante la audiencia de formalización por el homicidio de un joven de 26 años, llamado Matías Vargas Maurín, alias el "Pochi". El único sospechoso, uno de los "Pastelitos" Sosa, identificado como Agustín Nahuel Guardia Sosa (19), fue imputado por homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la premeditación de dos o más personas. Además, lo mandaron al Penal de Chimbas para que cumpla 5 meses de prisión preventiva.
Paso a paso: según los fiscales, así fue el crimen en Villa del Sur
Esa imputación fue propuesta por los fiscales, Adrian Riveros y Nicolás Schiattino, quienes elaboraron una teoría del hecho que terminó en asesinato. Según los funcionarios judiciales, el hecho se dio en horas de la tarde del domingo último. Todo comenzó cuando el "Pochi" Vargas estaba con sus amigos jugando al fútbol, en una plaza de Villa del Sur, en Chimbas, a pocos metros de la Unidad Policial Chimbas Este.
Sobre las 18:50, aparecieron Nahuel Guardia Sosa y sus amigos, los que comenzaron a arrojarles piedras y "otros elementos contundentes", afirma la versión fiscal. A raíz de ello, la víctima y sus amigos dejaron de jugar al fútbol y se acercaron a los contrincantes para increparlos y persuadirlos para que dejaran de tirar piedras.
En ese enfrentamiento, Guardia Sosa y Vargas Maurín comenzaron a trompearse hasta que el "Pastelito" y los suyos escaparon del lugar y se fueron hacia el domicilio del imputado, el que queda a una cuadra de la cancha de fútbol.
A posterior, la hermana de Vargas Maurín, de nombre Marianela, observó que Nahuel Guardia Sosa y su hermano, Martín, volvían pero esta vez empuñando armas de fuego. Comenzaron a disparar hacia donde estaba la muchacha, pero logró escapar e ir a su vivienda.
Al llegar, se topó con el "Pochi" y el resto de sus hermanos, les comentó lo ocurrido, y todos fueron hasta la vivienda de "Los Pastelitos" para tomar revancha. A los pocos minutos, Marianela comenzó a escuchar disparos, unos 20, y decidió salir de su casa para ver cómo estaban sus hermanos, los que respondían con piedras.
El enfrentamiento siguió hasta que el fallecido se acercó a la casa de los Sosa para tirarles una piedra. Sin embargo, el acusado le disparó en seis ocasiones, desde el techo de su vivienda. Uno de esos tiros le dio en el pecho y lo tiró al suelo. Posteriormente, "murió en el centro de salud Baez Laspiur", finaliza el relato de los fiscales.
Según los representantes del Ministerio Público Fiscal, a Guardia Sosa lo reconocieron como el presunto asesino por los tatuajes que tiene en sus manos. Afirmaron los testigos que andaba con un revólver calibre 22, el que luego fue secuestrado de su domicilio. También, en ese allanamiento encontraron una pistola 9 mm, la que supuestamente utilizaba Martín Guardia Sosa.