“Vení. Nos calentemos un ratito que hace frío”. Así empezó el acoso que pasó al manoseó y que no llegó a más porque la adolescente de 16 años se defendió. Esto sucedió en una escuela de Pocito en 2017 y el agresor sexual no fue otro que el portero del establecimiento, el mismo que este jueves fue condenado en tribunales a 1 años de prisión en suspenso.
El portero abusador es Ricardo Omar Díaz Sarmiento, de 38 años y conocido por los estudiantes como “Tincho”. Y se salvó de ir a la cárcel porque lo condenaron por el delito de abuso sexual simple. La sentencia la dictó el juez Miguel Dávila Saffe en la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional y fue el resultado del acuerdo de juicio abreviado que firmó el propio Díaz Sarmiento junto a su abogado defensor y la fiscal de cámara Marcela Torres.
La fiscal Torres lo acusó de haber atacado sexualmente a una adolescente de 16 años que, en 2017, era estudiante en la escuela de Pocito donde este hombre trabajaba. De acuerdo a la requisitoria fiscal, el hecho sucedió la mañana del 13 de octubre de ese año en momentos en que la jovencita llegó al establecimiento a tomar clases. Eran minutos antes de las 8 y no había nadie.
La adolescente se topó con el portero en un aula. Intercambiaron saludos y unas palabras, pero cuando la chica se retiraba hacia otro lugar, el portero le dijo: “Vení. Nos calentemos un ratito que hace frío”. Ese fue el comienzo. En los segundos siguientes, el hombre la tomó de la mochila por atrás y la metió a la biblioteca, ahí le tocó los pechos y se le tiró encima. Ella forcejeó y empujó al hombre. En eso que escapaba, el hombre se despidió con otro manoseo.
El caso fue denunciado y Díaz Sarmiento quedó imputado. Con el tiempo, el portero desapareció y se lo declaró prófugo. Esto último demoró el proceso penal. En agosto último fue detenido a raíz del pedido de captura que existía en su contra y se lo puso a disposición de la Justicia para juzgarlo. Este viernes, la fiscal Torres consiguió que lo condenaran a 1 año de prisión en suspenso. Es decir que no irá a la cárcel, pero en caso de volver a cometer un nuevo delito tendrá que ir a cumplir su castigo al penal de Chimbas.