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viernes 3 de abril de 2026

Segundo aniversario

A dos años del crimen del financista en Santa Lucía, el caso sigue impune

Se trata de Florencio Chávez, quien murió a sus 42 años de un disparo en la cabeza. Se dedicaba a la compra y venta de dólares. Las especulaciones sobre su verdugo fueron varias y diversas. Hoy, no hay ni sospechosos.
Por Redacción Tiempo de San Juan

A dos años del crimen del financista, Florencio Chávez, el caso sigue sin detenidos, ni sospechosos. Apareció muerto en el interior de su vehículo, un Volkswagen Bora, de un disparo en la cabeza. En esa zona en donde lo encontraron -cerca de la intersección de calles Roque Sáenz Pena y Landa, en Santa Lucía- realizaba sus transacciones, por lo que las especulaciones sobre su asesino rozaban su ámbito laboral.

Sin embargo, las hipótesis fueron varias: desde un conocido cliente hasta llegó a sospecharse de alguna posible mujer que salía con la víctima, según contaron fuentes policiales en su momento. Sin embargo, todo fue desmoronándose de a poco hasta que el caso quedó sin un sospechoso o posible victimario.

De lo que no hubo dudas es que fue un crimen correctamente planeado, en una zona donde no había cámaras que pudieran registrar los movimientos, ni casas cercas cuyos propietarios pudieran escuchar el ruido de un disparo. Fue tan bien planeado que todavía no se establece si la intención fue asesinarlo por algún problema en particular o si el verdadero motivo del crimen fue robarle las sumas millonarias de dinero que llevaba consigo.

Lo cierto es que las últimas palabras que dijo Florencio fueron a su expareja con la que mantenía una excelente relación e incluso con quien convivía pese a estar divorciados. "Ya vuelvo", llegó a decir previo a salir a realizar una transacción. Claro, lo esperaba el almuerzo de ese viernes 22 de junio. Sin embargo, nunca regresó. Su familia radicó la denuncia en la Comisaría 29ª.

Desde ese momento, la Policía de San Juan comenzó con su búsqueda. La familia mucho no podía aportar porque Florencio "era muy reservado en su trabajo, solamente nos decía que salía y que ya volvía. Tampoco tenía que rendirnos cuenta porque era un hombre libre", contaba la exmujer, Alejandra.

Finalmente, y para desgracia de su familia, vecinos de la Roque Sáenz Peña y Landa, vieron un auto Volkswagen Bora estacionado en esa intersección y con un hombre que, a priori, parecía estar dormido. Cuando llegaron los efectivos de la Comisaría Quinta se encontraron con un panorama aterrador: era Florencio, el hombre que estaba siendo intensamente buscado, tenía un disparo detrás de una de sus orejas y había fallecido.

A partir de allí, la investigación, a cargo del juez Guillermo Adárvez, del Tercer Juzgado de Instrucción, se centró en su ámbito de trabajo ya que faltaban algunas de sus pertenencias como: su celular, la máquina de contar dinero que llevaba en el auto  y un maletín con más de dos millones de pesos. Luego, apareció una supuesta amante, la que le debía dinero a Chávez. Le inspeccionaron su celular y le tomaron declaración. Sin embargo, ambas versiones terminaron desmoronándose: en el caso de su ámbito laboral, por falta de pruebas; en el de su amante, porque se comprobó que no estuvo con él ese día.

Desde entonces, y según relataron familiares de Florencio, no hubo nuevos sospechosos. El fiscal Carlos Rodríguez ya había explicado que, además de ser reservado con su vida privada, Chávez era de estacionarse en lugares donde no hubiera cámaras para que no quedaran registros de sus movimientos ya que manejaba grandes sumas de dinero. "Eso nos jugó una mala pasada", afirmó el fiscal a la prensa, en su momento.

Más allá de lo descrito anteriormente, el caso -que cumple su segundo aniversario- aún continúa impune, sin algún indicio sobre el verdugo de Florencio. Desde su entorno familiar comentaron que estuvieron siguiendo la causa, yendo a Tribunales para interiorizarse sobre la causa pero, como respuesta, les dijeron que "todo seguía igual".

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