Tristeza en San Juan

La poesía, el tango y el café, están de luto

Guido Delfor Yribarren era el nombre de ese entrañable e histórico periodista sanjuanino que falleció en la tarde de este viernes. Algunos familiares lo recordaron de la mejor manera.
viernes, 9 de agosto de 2019 · 23:51

Guido Delfor Yribarren, de 81 años, murió durante la tarde de este viernes. Son varios los ámbitos de la provincia de San Juan que este viernes están de luto pero, en particular, quienes hoy más lo lloran son los mundos de la poesía, el tango y el café. No por nada lo llamaban "El dueño de las palabras" o "El poeta de las Diagonales".

Su rutina diaria delata por qué están de luto esos tres ámbitos. Básicamente porque se levantaba temprano y se dirigía hacia el microcentro sanjuanino a sentarse tranquilo a tomarse un café con el primer amigo que se cruzara o con alguno con el que había pactado de antemano. Sus familiares expresaron que previo a llegar al café, eran varios los que lo paraban para saludarlo y, también, para entrecruzar alguna que otra palabra de la vida. Si no tenía con quien tomarlo, a alguno de esos que lo frenaban en la calle le invitaba un café.

Era un agrado sentarse a charlar y disfrutar de ese cortado diario con él ya que, como lo recordaba su primo-hermano Humberto Vega, era un hombre que te simplificaba con pocas palabras aquellas ideas que para otros era difíciles de graficar. "El lenguaje poético era parte de su léxico cotidiano", afirmó un sobrino. "Siempre te hacía reír con una broma, con un viejo dicho o con alguna palabra justa para el momento", recordaba Humberto.

 

La poesía es un don. En este caso, Guido Yribarren nació con ese don, hasta envidiable para muchos. Sus programas radiales -cuando la radio era tendencia en San Juan- el reconocido periodista tenía un programa llamado "Colón Esquina Tango". En ese espacio rezaba distintas poesías de los grandes maestros, como Jorge Luis Borges. Pero no sólo lo hacía en el ámbito laboral, sino también con sus amigos y familiares era de tirar algún que otro poema. De hecho, su difunta mujer los disfrutó desde el día en que la conquistó.

Por otra parte, el tango era otro ámbito que lo conocía como la palma de su mano. Su canción predilecta era "La Cumparsita", del gran Juan D´Arienzo. De hecho con esa poética canción iniciaba su programa radial y luego era habitué que comenzara con alguna estrofa de esas poesías que leyó durante toda su vida. 

Se fue un grande de San Juan. Será recordado como aquél hombre que alegraba las tardes sanjuaninas con buenos tangos y grandes poesías. Así también se acordarán sus familiares cuando se les venga a la mente ese entrañable personaje de la cultura local. Un hombre con el que daba gusto tener un diálogo o tomarse un café porque siempre sacaba la palabra justa para el momento y porque con alguna estrofa de una poesía o de un tango sacaba sonrisas a más de uno. Es por eso que la poesía, el tango y el café, están de luto.

 

 

Cuando el reloj marcaba las 20 y el dial estaba fijado en la AM de Colón, se encendía la tarde-noche sanjuanina. Sonaba de fondo la inconfundible Cumparsita y a continuación la voz de Guido Iribarren'Cuando la tarde busca refugio en la noche, estamos en este encuentro en la radio, con Colón Esquina Tango'.

'¿Cómo le ha ido hoy, cuántas zancadillas le han hecho...?', preguntaba para empalmar sus lecturas diarias, invitando la reflexión con lecturas varias. Las llamadas saturaban las líneas, las mejores orquestas de la época y los artistas de la música arrabalera tenían como cita obligada este espacio radial.

El programa conducido por Guido fue el polo de difusión del tango por excelencia en la provincia y elegido por la comunidad artística, tanto local como nacional; y marcó una época en la radiofonía sanjuanina.

Las primeras transmisiones iniciaron en la primavera del 65 como 'Ecos de Arrabal'; pero a los pocos años, creció en nivel de audiencia y pasó a llamarse 'Colón esquina Tango'.

'Fueron mis primeros momentos en el micrófono, porque hacía una residencia en Radio Colón. A los 28 años me dedicaba a la redacción de noticias en el departamento de prensa para el informativo, junto al locutor Poblete Barrios', recuerdó Guido en una entrevista que brindó a este medio a finales del 2015.

El fuerte del envío eran los comentarios, los editoriales, el recitado y los análisis de las letras de las canciones tangueras, pero también la difusión de los principales espacios tangueros en la ciudad, como el Salón Buenos Aires, el Sporting Estrella y la Pista Mitre.

La fuerza del tango en aquellos años tuvo un gran impulso marcado por Radio El Mundo y Radio Belgrano, a las que LV1 conectaba sus transmisiones, bajando legendarias emisiones como la del Glostora Tango Club. Fue en esa era dorada que surgió este programa local que invitaba al debate, a la reflexión, al entretenimiento, la poesía y a escuchar tangos hasta que las velas dejen de arder.

'Era el centro de la discusión de la música popular. Por su alcance y al ser el único programa de este tipo, se convirtió en el más escuchado, llegaba a Salta, a Chile. No había televisión todavía y los sanjuaninos se juntaban a la 20 para escuchar la radio. Familias, trabajadores del comercio, mecánicos, carpinteros, todos estaban prendidos en la radio', relató Iribarren.

'No toque la perilla, no toque la perilla, que está escuchando la Esquina Tango', era la muletilla habitual del ciclo que fue parte de la programación estable de la emisora por casi cuatro décadas.

 

El dueño de las palabras

Quien tiene la oportunidad de hablar con Guido Delfor Yrribarren sabe que está frente a una persona que ha leído muchísimo. Un hombre que maneja la oralidad con la ductilidad de un escritor y que se expresa como un periodista que nunca perdió las ganas de aprender y enseñar. Son esas cualidades la que le permitieron a este profesional ser la voz de las radios más importantes de la provincia, ser el autor de poemas y cuentos y conducir el segundo programa con más historia de San Juan (50 años al aire).

Nació en Caucete y fue en la tierra de las buenas viñas y el buen vino donde dio los primeros pasos en el mundo del trabajo. Con su hermano mayor iba a gamelear. Tenía 13 años y la gamela era más pesada que él, pero las llenaba con esfuerzo y potencia. El dinero que ganaba era para su abuela, una mujer muy importante en la vida de este escritor sanjuanino, inspiración de gran parte de su producción literaria.

Las sobremesas, las charlas eternas y la lectura en la siesta son algunos de sus recuerdos de infancia. La niñez la vivió en la humildad de la abundancia, creció con los valores de antaño y disfrutaba con un goce sin igual cuando su padre le compraba las revistas de cómics argentinos que salían una vez a la semana.

Tuvo varios trabajos antes de ser comunicador. Uno de los que más recuerda fue en una empresa que comercializaba manzanas en Calingasta. Hasta allá se fue en busca del progreso. De enero a agosto vivía en aquellos pagos. Según describió, este trabajo le permitió codearse con muchas personas, con realidades disímiles, que le permitieron crecer y que sirvieron de fuente de inspiración en su labor de escritor. Otro de los trabajos que tuvo fue en Vialidad Provincial, fue en el área de gobierno donde pudo conocer el lugar donde se va a construir el Túnel de Agua Negra.

En el periodismo arrancó en canal 8, siendo la voz en off. Luego siguió su camino en el diario Tribuna y en radio Colón, en las épocas de gloria de la radiofonía sanjuanina. Fue la voz de los noticieros de la mañana, productor de grandes programas y conductor de entregas que hicieron historia y siguen haciéndola. Este es el caso del programa “El rostro de mi país”, que lleva 50 años al aire, ahora en Estación Claridad.

En su vida profesional tuvo la oportunidad de presentar a grandes protagonistas de la vida democrática nacional, tal es el caso de Ricardo Balbín y del ex presidente Raúl Alfonsín.

Sobre su actividad laboral, Guido reflexionó: “El Señor me ha dado el don de la palabra y el don de escribir. He tenido grandes maestros, como Antonio de la Torre, quien fuera escritor y subsecretario de Cultura de la Nación. Otro de mis maestros fue José “Pepe” Campus y también Rogelio Pérez Costa”.

Gracias a la forma en la que fue criado, habla de la Patria con gran amor. Es un conocedor de la historia sanjuanina y argentina y esos conocimientos son los que le permitieron escribir hasta una cantata en honor a la Independencia argentina. El vals fue presentado en el 2016 gracias al apoyo de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan.

Conoce el territorio provincial como la palma de su mano. Ha estado en los pueblos más pequeñitos del interior como así también en los grandes departamentos. En los viajes que hacía para armar el material de un programa de televisión que tenía en canal 8, pudo llegar a los lugares más inaccesibles de la geografía local.

Gracias a su trayectoria ganó el premio Santa Clara, que recibió junto a grandes personalidades del país como lo fue María Elena Walsh, Manuel García Ferré y Félix Luna. Obtuvo otros reconocimientos a lo largo de su vida, a los cuales califica como “grandes caricias al alma”.

Yrribarren cita todo el tiempo a escritores. Los libros han marcado su vida. En su casa de calle O’Higgins tiene una biblioteca enorme, en la que ostenta ediciones especiales del Martín Fierro, enciclopedias de historia y geografía y ficciones de los mejores creadores argentinos e internacionales.

Su rol de escritor y de difusor de la cultura le ha traído grandes satisfacciones. Es dueño de poemas y cuentos que forman parte de antologías editadas hasta por el banco Credicoop. Su vinculación con el mundo de la creación no ha finalizado. Está escribiendo un libro llamado “Cuentos para leer en dos cuadras”, que contará con las ilustraciones del reconocido artista plástico Humberto Costa.

Tiene tres hijos, dos mujeres y un varón. Quedó viudo joven, con sus hijas muy chicas. Aunque en la vida le tocó jugar el Chinchón sin comodines, supo encontrar la fortaleza suficiente para salir adelante con su familia, su gran pilar en la vida.

No está retirado. Su rutina incluye un café en el centro, en una confitería sin televisor. Tres veces a la semana va a la radio para colaborar con su sapiencia en un programa junto a Osvaldo Benmuyal y luego conduce “El rostro de mi país”, su clásico.

Jorge Luis Borges decía que era “un antiguo alumno de la vida” y con esta frase se identifica Guido. Todo el tiempo está aprendiendo, conociendo sobre la vida, en la que bebió varios tragos amargos pero en la que también recibió dones y recompensas, como el uso de la palabra, la creatividad, su fiel audiencia y sus hijos, su mayor tesoro.

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