piden endurecer la calificación

Está acusado de un brutal asesinato pero quedó en libertad

Se trata de un menor sospechado del crimen de un anciano en San Martín que fue excarcelado, tras pasar un año en el Instituto Nazario Benavídez.
jueves, 08 de noviembre de 2018 · 17:24

En 2016, un joven de 17 años cayó detenido bajo la sospecha de ser el autor del crimen de un anciano en San Martín y, desde ese momento, permaneció en el Instituto Nazario Benavídez privado de su libertad hasta que el juicio comience y su situación procesal se resuelva. Sin embargo, la defensa del acusado solicitó la excarcelación y el juez de Menores, Jorge Toro, se la otorgó. 

Después de que se cumpliera un plazo legal, el joven acusado de asesinar a Rafael Sillero (86) de siete puntazos quedó en libertad bajo juramento y la condición de presentarse cada 15 días en el Juzgado de Menores, tras estar en el hogar de menores en conflicto con la ley.   

Por esa razón, la fiscal que entienden en la causa, Gladys Capdevila, pidió endurecer la acusación con un cambio en la calificación con el agravante de alevosía. De esta manera, no sólo impediría la libertad del sujeto al menos hasta el juicio sino también complicaría una posible condena, en el caso de que fuera encontrado culpable.      

Será el magistrado Toro quien, ahora, deba definir el futuro del recién liberado mientras se decide la fecha del debate, al igual que el caso del presunto asesino de Thalía. Ambos se espera que se resuelvan este año, no obstante será el calendario el que sentencie.   

El caso

Una huella de una zapatilla y una prueba de ADN complicaron al menor de edad que fue acusado de asesinar a sangre fría a su vecino, Rafael Sillero, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida y con siete puntazos en el cuello y tórax, además de varios golpes. Un rastro de sangre llevó a los investigadores hasta la casa del joven que vivía a tan sólo 30 metros. 

El pedido de la fiscal tiene relación directa con el resultado que otorgó la autopsia del cadáver que constató que el abuelo recibió un golpe con un martillo en la cabeza y luego le siguieron los cortes con el arma corto punzante. Otro dato del que se valdría sería el tipo de vínculo que tanto la víctima como el presunto victimario mantenían: conflictivo.

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