El juez Ernesto Kerman resolvió darle la absolución con el beneficio a la duda, después de que la fiscalía considerara que no hay pruebas suficientes para incriminar a Juan Pablo Alé por el homicidio de Antonio Tapia, un anciano que vivía a unas pocas cuadras de su casa.
En la Sala II de la Cámara Penal, del Palacio de Tribunales, el juicio contra Alé llegó a su fin. Luego de una semana de debate y audiencias, el acusado de matar de un martillazo o un objeto rombo contundente a Tapia, fue beneficiado por la absolución porque las pruebas que se presentaron en su contra no fueron las suficientes para determinar que él era el autor material del hecho.
Hace una semana Alé, con lagrimas en sus ojos, dijo ante el juez que no había sido el autor de tan atroz hecho y que solo había entrado a robar, Estos dichos y ante las palabras de todos los testigos, la fiscalía decidió no verlo culpable.