Antonio Olivares, padre de la joven Cristina que murió luego de sufrir 163 puñaladas por parte de su ex pareja, la novia de él y la cuñada, sufrió un revés judicial este miércoles. Es que prescribió la causa que él mismo inició contra tres policías, identificados como César Humberto Lucero, Fernando Felipe Segura y Alberto Marcos Galdeano, que habrían intentado cobrarle una coima.
Tiempo de San Juan publicó el pasado 15 de junio que la causa había llegado a un punto límite, en el que los jueces de la Sala II de la Cámara Penal decidieron que la causa debía archivarse. Pero la insistencia de la fiscal Leticia Ferrón de Rago fue la que mantuvo abierta la posibilidad de avanzar en un juicio contra los policías. Finalmente, el tiempo pasó y la cuasa se cayó.
El caso ocurrió el 23 de mayo de 2006 cuando César Humberto Lucero (49), Fernando Felipe Segura (41) y Alberto Marcos Galdeano (53), trabajaban en Robos y Hurtos. Allanaron la casa de Federico Antonio Olivares, padre de Cristina, en la Villa Constitución, Pocito. Buscaban un televisor robado y no lo hallaron, pero sí un fusil y un rifle calibre 22, y lo secuestraron. Luego Federico los denunció porque aseguró que los efectivos le habrían pedido 1.000 pesos para no armarle una causa por tenencia ilegal de un arma de guerra. Y se habría armado un operativo con un juez y un fiscal para darles 300 pesos marcados. Los tres llegaron a juicio, libres, acusados por el delito de concusión.