La "puerta giratoria de la justicia” parece haberse frenado
para Roberto Nahuel Ramírez, de 20 años, el sujeto que fue atrapado por la
Policía 31 veces en 5 años y que en la noche del jueves 22 de junio último
protagonizó un robo seguido de una tragedia: tras arrebatarle el celular a una
mujer en Trinidad, huyeron en contramano por calle Tucumán y al llegar a
Belgrano chocaron contra un auto que circulaba correctamente. El saldo: su
cómplice, Nahuel Agustín Leiva (18), murió instantáneamente.
Ahora el juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de
Instrucción, quien investiga el robo (el accidente fatal lo investiga la jueza
Carolina Parra), le imputó a Ramírez el delito de robo simple y lo envió a
prisión al Servicio Penitenciario Provincial mientras investiga.
Hasta ahora Ramírez había zafado sistemáticamente: caía y
era excarcelado bajo "caución juratoria”, es decir, con la promesa de portarse
bien. Mentía y salía nuevamente a las calles. Y seguía delinquiendo.
Como no había una condena, al sistema legal le permitía a
Ramírez recuperar la libertad una y otra vez.
Al menos Ramírez sobrevivió tras el violento choque. Mientras
que su amigo y cómplice en el delito perdió la vida en una de esas salidas.