"Encontrar al duende me arruinó la vida”, dijo sin vueltas Ariel Fernández, el hombre que seis años atrás revolucionó los portales de noticias con una foto en la que aparecía junto a un duende que dice haberlo atrapado mientras pescaba en el puente de Alto de Sierra. Desde que "encontró” al "bichito”, como le llama, no tuvo suerte con el trabajo y continúa viviendo bajo el techo de sus padres en el Lote Hogar 36, Chimbas. Lo mismo no se arrepiente de haberlo soltado porque según presume "estaba enfermito”.
Ariel dijo que hubo un antes y un después en su vida desde que encontró al duende en agosto del 2009 hasta que lo soltó cerca del puente de Angaco, por calle Rodríguez. Tal fue el impacto que aún lo visitan curiosos para que les cuente más sobre el duende que dice haber encontrado. Esta popularidad es de la que reniega Ariel. "El periodismo nunca me dio nada, desde que mi historia salió publicada en los medios estoy arruinado”, añadió el hombre.
El changarín indicó que tras el "hallazgo” lo han visitado de distintos lugares del mundo como México, El Salvador, Brasil, Estados Unidos y Chile. Incluso recibió la visita de científicos de la Universidad Nacional de San Juan. "A los profesores de la universidad les di la materia fecal del duende”, agregó sin tapujos. También reveló que hubo un par de presencias que le dejaron la piel crespita. "Vinieron dos mujeres en una camioneta negra para preguntarme si lo había atrapado de día o de noche. Cuando les dije que fue de día, se fueron. Creían que el duende era un ser oscuro, me pusieron la piel de gallina. Les tengo más miedo a las mujeres que a los duendes”, manifestó.
Ariel reveló que nunca creyó en los duendes y que tanto él como su familia son muy católicos. "Tampoco tomo ni me drogo”, aseguró el hombre, que en sus tiempos libres se dedica a realizar trabajos de albañilería. Si bien trabaja de lo que venga, su gran pasión es la pintura. Le encanta el arte muralista. En la puerta de su casa del Lote Hogar 36 se puede ver un mural en el que se observa un duende refugiado bajo unos hongos.
Sobre el hallazgo
"Estaba pescando con un amigo cerca del puente de Alto de Sierra. Ahí lo vi, primero pensé que era un hurón. Justo tenía una campera a mano y se la tiré encima. Así lo atrapé, temblaba de miedo. Un ser que tiene miedo no puede ser malo. Decidí llevármelo a mi casa y lo encerré en una jaula de pájaros”, relató Ariel Fernández.
Durante dos semanas el duende estuvo en su casa, según dijo. Comió poco y nada porque no se acostumbró a la vida de ciudad, de acuerdo a la versión de Fernández. Es por eso que decidió soltarlo. "Se veía pachucho por eso lo solté cerca del puente de Angaco”, añadió.
Las expectativas de este hombre de 38 años es poder seguir con su vida normal, dejar atrás la popularidad que adquirió tras haber encontrado al duende y volver a ser una persona común y corriente al que simplemente le pasó algo extraordinario.