INCREÍBLE HISTORIA

El operario del milagro: cayó 26 metros, se salvó y pasará navidad en familia

Trabajaba en la obra del Perilago en Punta Negra cuando su arnés cedió y cayó rodando. Inconsciente fue trasladado al hospital donde creyeron que estaba muerto. Ahora le dicen el hombre de hierro porque no tuvo ni una sola fractura. Por Agostina Montaño.
lunes, 21 de diciembre de 2015 · 07:00
Por Agostina Montaño 

Cuando a alguien le cuentan la historia de Facundo Barrionuevo, el operario de 19 años que cayó 26 metros y sobrevivió, se imagina a un hombre grande, fuerte y robusto pero no es así. 

Facundo es flaco, largo y en la cara se ve que apenas está saliendo de la adolescencia para convertirse en un hombre. Nadie creería que es el mismo que fue noticia a principios de este mes porque cayó de 26 metros de altura mientras trabajaba como operario en la zona del Perilago en Punta Negra y no se fracturó ni un dedo. 

Ya está recuperado y, a pesar de que continúa en rehabilitación, hace su vida normal, camina como si nada y pasa tiempo con su hijo de 1 año y medio. 

"De ese día me acuerdo del primer golpe en la cabeza que fue el que me desmayó y los gritos de mis compañeros que pedían que no me movieran”, cuenta el joven que tampoco puede creer cómo fue que sobrevivió. 

Ese 1 de diciembre Facundo intentó sacar una madera "que estaba trabada y no aflojaba, y cuando salió, con el mismo impulso cedió el arnés”, dice el joven padre.  

El pronóstico era terrible y en el Hospital Marcial Quiroga intubaron a un joven inconsciente, con las pulsaciones muy bajas y dificultad para respirar. Sin embargo, al ser trasladado al Hospital Rawson para realizarle una tomografía se dieron cuenta de que el chico no tenía ni una fisura, ni hemorragias internas, absolutamente nada. 
"Lo primero que pregunté cuando me desperté fue dónde estaba mi hijo y qué me había pasado porque no me acordaba”, explica Facundo. 

Según el operario, en ese momento se desesperó porque no podía mover las piernas y creyó que no iba a poder caminar, hasta que le explicaron que eran los sedantes. Facundo estuvo inconsciente 24 horas y dice que pensó en todo momento en su primo Tiano. Su ángel guardián es un bebé de 1 año y medio que murió atropellado por una camioneta en 2014. "Yo siento que él me estuvo cuidando todo el tiempo”, relata. 

"Ese día cuando me desperté vino a verme uno que limpiaba ahí en la terapia y me preguntó: ¿pibe estás vivo vos? El médico me dio un beso en la frente cuando me desperté”, detalla entre risas. 

Ahora Facundo se prepara para pasar las fiestas con su mujer y su hijo. "Yo quiero volver al trabajo en cuanto pueda, tengo que mantener a mi familia, además hay que perder el miedo después de la caída”, asegura. 
Paradójicamente su sueño es estudiar Higiene y Seguridad el año que viene y por eso piensa seguir trabajando para la empresa a la que su padre, Roberto Barrionuevo, lo llevó. 

"Antes del accidente ya había presentado los papeles para empezar a estudiar en el Instituto Sagrado Corazón, pero no puedo dejar de trabajar porque tengo un hijo que mantener”, explica  Facundo. 

Su padre también quiere que vuelva a la empresa y promete apoyarlo en su carrera. "Yo lo quiero tener ahí conmigo, trabajando”, dice Roberto que todavía llora cuando se acuerda del día en que vio a su hijo postrado en la cama de un hospital. 

"Lo fui a ver la primera vez y estaba todo lleno de cables, no podía hablar, estaba inconsciente. Al otro día volví y tenía dos cablecitos en el pecho y me miraba lo más bien”, relata el hombre emocionado. 

Ahora es todo felicidad en la casa de los Barrionuevo, la entrevista está por terminar y Facundo aprovecha para pasar el "chivo”. "Quiero mandarle un saludo a los paramédicos de Panedile que fueron los primeros en atenderme y a los muchachos de Colón Junior que fueron a ver y me regalaron una camiseta”, dice orgulloso.

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