ESCANDALOSO CONFLICTO ENTRE JUECES

Gil, presunto homicida serial, podría quedar libre en marzo

Es porque se vencen los dos años de prisión preventiva y las causas (el crimen del chef Echegaray y del anciano Espínola) no reunirían las condiciones para prorrogar un año más su prisión. Por Gustavo Martínez Puga
sábado, 19 de diciembre de 2015 · 12:17

Un conflicto entre los jueces y fiscales de las Salas Primera y Tercera de la Cámara Penal está jugando a favor de uno de los peores criminales que tiene la provincia: Claudio Javier Gil (42), quien cumplió condena en La Rioja por matar a un homosexual y hay pruebas firmes que lo sindican como el autor de dos salvajes homicidios ocurridos en la provincia: el del chef Carlos Echegaray y el del anciano Luis Jorge Espínola, ambos de la misma condición sexual del riojano que contrataba los servicios sexuales de Gil.

El escándalo judicial saltó a la máxima autoridad judicial de la provincia, la Corte, con la intención de que "dirima el conflicto de competencia”.

Mientras tanto, el tiempo corre a favor de Gil y las autoridades judiciales están ante un gran desafío para que no estalle un papelón público.

Es que en marzo de 2016 se vencen los dos años de prisión preventiva para las dos causas y Gil debería ser puesto en libertad, ya que lo único que interrumpe el vencimiento de la prisión preventiva es una sentencia.

Es muy difícil que en el tiempo que resta para esa fecha se llegue a una sentencia, teniendo en cuenta que esta semana y la próxima sólo tiene seis días hábiles por las fiestas de fin de año y luego se frena la actividad en el Poder Judicial por las vacaciones durante todo enero (la llamada feria judicial). Por lo que quedaría sólo el mes de febrero para que terminen de hacer todos los trámites formales para poder convocar y luego hacer un juicio oral y público y así poder producir una sentencia.

Si bien está la posibilidad legal de que los jueces prorroguen por un año más la prisión preventiva, ésa posibilidad es para causas complejas y las dos que hay contra Gil no lo serían, ya que se trata de un solo acusado y las evidencias en su contra son contundentes (hasta hallaron restos de su ADN debajo de las uñas del anciano Espínola, por ejemplo).

¿Cómo es el conflicto entre jueces que favorece a Gil? Es por una disputa entre los jueces de la Sala Primera y la Tercera sobre cuál de las dos debe hacerse cargo de juzgar al presunto homicida serial.

La Sala Primera, integrada por los jueces Caballero Vidal (hijo), Raúl Iglesia y Silvia Peña, en la misma línea que el fiscal Gustavo Manini, argumenta que ellos no pueden intervenir porque actuaron como tribunal de apelación. Dicen que esa actuación hizo que ellos ya emitieran una opinión y que se estarían violando las garantías de Gil si también lo juzgan.

Por lo tanto, la Sala Primera argumentó su inhibición y dijeron que, por acumulación por conexidad, la Sala Tercera debía juzgar a Gil también por el crimen chef Carlos Roberto Echegaray, donde Gil está procesado por "homicidio doblemente agravado”.

En la Sala Tercera no admiten esa postura y argumentos. Y se resistieron a tramitar la causa por el crimen de Echegaray y dijeron que ellos sólo tenían que juzgar a Gil por el crimen de Luis Jorge Espínola, la cual está caratulada como "homicidio doblemente agravado por alevosía y por odio a la orientación sexual de la víctima y hurto”.

La resistencia en la Sala Tercera estuvo a cargo de los jueces Ernesto Kerman y José A. Vega, quienes son de la Sala Segunda pero actuaron como jueces de la Sala Tercera por la inhibición de Eugenio Barbera, el único que había en ese momento en ese tribunal (se habían jubilado Gil y Conte Grand).

Los jueces Vega y Kerman, al igual que el fiscal Eduardo Mallea, entendieron que legalmente la Sala Primera es la que tenía que hacer el juicio a Gil por el crimen de Echegaray. Y dieron varios argumentos. Incluso, en el caso de tener que juntar los dos casos para un solo juicio, dicen que correspondería a la Sala Primera.

El primer argumento que dieron es que el crimen del chef Echegaray se produjo el 9 de enero de 2014 y el del anciano Espínola el 8 de marzo de 2014.

El fiscal Mallea citó el inciso segundo del artículo 58 del Código Procesal Penal de San Juan, el cual regula las reglas de conexidad: "Si los delitos estuvieren reprimidos por la misma pena (es lo que ocurre en el caso de Gil), el competente para juzgar el delito primeramente cometido. Por lo que en principio es el tribunal de la Sala Primera el encargado de la acumulación”.

Otro motivo que citó el fiscal Mallea y el tribunal de la Sala Tercera es que "el artículo 59 del Código Procesal señala que no procederá la acumulación cuando este procedimiento determine un grave retardo para alguna de ellas”.

La Sala Tercera y el fiscal Mallea sostienen que en la causa por la muerte del anciano Espínola, ellos tenían todos los trámites hechos y estaban listos para fijar fecha de debate cuando se generó el conflicto de competencia porque la Sala Primera intentó hacerlos cargos también del juicio por el crimen del chef Echegaray.

Además, el fiscal Mallea argumentó que, en caso de inhibición de los jueces Caballero Vidal, Peña e Iglesia, de ninguna manera la causa podía salir de la Sala Primera. Cita entre los argumentos el antecedente de la causa de las expropiaciones, donde hubo una ola de inhibiciones de jueces que no querían intervenir pero la causa nunca salió de la Sala Segunda, ya que quienes se inhiben son los jueces en forma personal pero nunca la jurisdicción en la que cayó el caso. Eso está organizado así para evitar el direccionamiento de causas a jueces, según fuentes judiciales. 

Ante las posturas encontradas entre los jueces, se generaron otros dos hechos curiosos por parte de ambas salas.

Por un lado, la Sala Tercera devolvió la causa contra Gil por el crimen de Echegaray a la Sala Primera, siendo que debieron generar el incidente de conflicto de competencia y pedir a la Corte que dirima, según explicaron fuentes judiciales y según citó la misma Sala Primera.

Por otro lado, el otro hecho curioso es que, ante la resistencia de sus pares, la Sala Primera resolvió que cada tribunal siga con sus causas. Según fuentes judiciales, esto es una evidente contradicción porque entonces nunca hizo falta que ellos intentaran desprenderse del crimen de Echegaray.

Finalmente, la Sala Primera intentó deslindar su responsabilidad en todo el tiempo que pasó entre idas y vueltas, lo cual beneficia al presunto asesino serial, sosteniendo que la Sala Tercera se demoró tres meses en oponerse a recibir la causa que ellos tenían. Y hasta les pasaron factura a los jueces de primera instancia, Benito Ortiz y Maximiliano Blejman (ahora camarista) porque dijeron que ellos debieron "acumular por conexidad” los dos crímenes y hacer una sola instrucción. Ortiz investigó el crimen de Espínola y Blejman, quien detuvo a Gil, el del chef Echegaray.

La Corte tiene la palabra final. Y el riesgo de que un homicida serial salga libre es cada vez mayor.

Perturbaciones sexuales

En el informe psicológico realizado a Claudio Javier Gil (42) se determinó que tiene "un predominio a tendencias perversas que se cristalizarían en perturbaciones en la asunción y en el ejercicio del rol y la identidad sexual”.

Además, el informe concluye que Gil "mantendría una ambivalencia entre los componentes masculinos femeninos, mostrando desde lo manifiesto una fachada heterosexual, impostura tras la cual ocultaría una débil identificación sexual masculina”.

 

 

 

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