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jueves 7 de mayo de 2026

TESTIMONIO EXCLUSIVO

Doble tragedia de Navidad: “En ese momento se me cayó el cielo”

Con angustia, lágrimas y hechos que aún no se explica, habla uno de los dos conductores de las dos camionetas involucradas en el choque en el que murió un joven padre y su hijo de 4 años. Por Gustavo Martínez Puga.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Gustavo Martínez Puga

"Si alguna vez alguien mevio borracho, lo desafíopúbicamente que lo diga. No me avergüenza decir que nunca me puse en pedo”. Con firmeza, Sergio Acosta quiso dejar en claro que el alcohol no tuvo nada que ver con su participación en la doble tragedia de Navidad, en la que un joven padre y su hijo de 4 años murieron cuando la moto en la que viajaban cuatro personas terminó debajo de la camioneta Volkswagen Amarok de Acosta.

En el medio hubo otro vehículo, una Ford Eco Sport que conducía un ex alto jefe policía, Oscar Fajardo.
Y el punto del alcohol fue algo que Acosta quiso dejar en claro ante Tiempo de San Juan, en la primera explicación pública que dio después de que pasó cinco días preso en la Seccional Sexta de Rawson.

"Esa noche no tomé nada, sólo lo que uno toma para brindar. Nada más. Había estado trabajando hasta las once y media de la noche y nos habíamos juntado para las fiestas en la casa de un primo en el Médano de Oro. Había tenido un día muy complicado”, comienza relatando Acosta.

Sobre la versión pública que habla de que a uno de los involucrados en la doble tragedia el dosaje alcohólico le arrojó 2,8 milígramos de alcohol en sangre (el máximo permitido es 0,5), Acosta se explayó: "Sí, sé que se dijo eso, pero descarto totalmente que sea el yo el de ese dosaje. Y es algo que no entiendo: cuando estuve preso vi como los policías metían a los calabozos a los que traían borrachos y los llevaban abrazados y a la rastra porque tenía 2,0 o 2,2 miligramos. No entiendo cómo uno de los peritajes dio 2.5”.

Acosta también aportó más datos sobre la versión que Tiempo de San Juan publicó en la edición del 3 de enero último, la que da cuenta de que al ex comisario general Fajardo lo podrían haber beneficiado haciéndole el dosaje de alcohol ocho horas después de la doble tragedia, mientras que a Acosta se la hicieron a las dos horas. En esa diferencia de tiempo, el ex jefe policial podría haber tenido más tiempo para eliminar la presencia de alcohol en sangre.

"A mí me hicieron el dosaje a las seis de la mañana y no tuve ningún problema en que me lo hicieran. Ahí pregunté y me dijeron que al otro hombre –el ex comisario- se lo debían haber hecho en el hospital, porque lo habían llevado por unos golpes. Pero después me enteré en la comisaría sexta que al otro hombre se lo hicieron pasado el mediodía. No sé por qué tienen esas diferencias”, contó Acosta.

ESA NOCHE
Al recordar el momento preciso de la tragedia, Acosta no puede contener las lágrimas en sus ojos. Hace un relato amontonado de palabras y hay momentos y hechos a los que aún no les encuentra una respuesta.

Todo comenzó cuando salió de la casa del Médano de Oro en la que estuvo pasando la Nochebuena junto a su familia. De regreso a su casa, lo acompañaban su esposa y su hijo menor, de 4 cuatro años. Y cuando faltaban unas pocas cuadras para llegar a su casa, ocurrió el desastre.

Este es su relato: "Salimos todos juntos de la casa de mi primo. Eran tres camionetas, contando la mía. Yo fui el último. Veníamos uno detrás del otro, despacio. Yo iba por Calle 5 hacia el Oeste. Cuando llegué al cruce con España, donde hay una curva y una contracurva, se apareció un auto, creo que era un Duna, lleno de chicos con la música muy fuerte, las ventanillas bajas, iban como bailando adentro del auto. Se me cruzaron en el camino de golpe, pero como venía despacio no tuve problemas. Metros más adelante, veo de golpe dos luces encima. No atiné más que a frenar y tratar de sacar la trompa de la camioneta –gesticula diciendo que maniobró hacia el centro de la Calle 5, en dirección al Sur. No vi nada más. Yo nunca vi la moto”.

En ese punto es cuando Acosta se vuelve a quebrar. Antes de seguir con el instante del accidente, repite varias veces, con lágrimas en los ojos: "Yo iba muy despacio, a 50 o 60. Paso todos los días 10 veces por ese lugar porque es por donde voy para ir a mi casa. Conozco hasta los pozos de la Calle 5. Tal vez si hubiera ido más rápido no me agarra todo este lío”.

Al continuar con el momento del accidente, Acosta insiste en que nunca vio la moto: "Cuando me bajo de la camioneta, veo a la mujer tirada con una niñita en los brazos que lloraba. Se la agarré y le dije que se quedara tranquila, que estaba bien. Yo no entendía por qué la mujer gritaba desesperada”.

Acosta dice que al instante del accidente apareció un policía que andaba patrullando. En ese momento él se había cruzado la calle y había intentado socorrer a las personas que iban en la otra camioneta, la Eco Sport: "Había una señora que se quería bajar. Yo le dije que no abriera la puerta porque se iba a caer al canal con agua, que esperara. Y el hombre estaba duro, con la mirada perdida y las manos en el volante. No estaba lastimado. Y en instantes vino un policía y me preguntó: ¿Vos sos el de la camioneta?> Le dije sí. Me dice vení. Me agarró del brazo, me metió en un patrullero y me llevó a la comisaría. En ese momento ya se había juntado un mundo de gente. Es como que todos habían terminado la fiesta a la misma hora. A todo esto yo intentaba hablar por teléfono con mis primos y no podía y creo que pude avisarle a un amigo que vive en la Mendoza y Calle 5. Pregunté por mi señora y mi hijo y me dijeron que no me hiciera problema, que ellos –por la policía- se iban a encargar”.

Acosta tiene 42 años y desde hace 25 años se gana la vida repartiendo carne en distintos puntos de la provincia, por lo que está todo el día conduciendo. Dice que nunca había tenido un choque.

LA PEOR NOTICIA
Pero que fue en la comisaría cuando se enteró de la peor noticia: "Recién ahí me dijeron que había muerto un hombre y un niño, que estaban debajo de la camioneta. Yo no lo podía creer. Nunca los vi, sólo vi a la mujer y a la niñita. En ese momento el cielo se me cayó el cielo. Se me vino todo abajo. No entendía nada. Yo nunca vi venir la moto”.

El conductor admite haber leído el desgarrador testimonio de Yésica Castañón a Tiempo de San Juan, la joven madre que perdió a su hijo y a su pareja en la doble tragedia. Consultado qué le diría si la tuviera enfrente, con mucha angustia Acosta responde: "Siento desde el corazón lo que pasó. Si yo estoy viviendo un calvario, no puedo imaginar lo que está pasando esa mujer. Pero de verdad que no me explico de dónde apareció la moto con ellos cuatro”.

EL DATO
Sin foto. Sergio Acosta (42) no accedió a ser fotografiado por Tiempo de San Juan: "Estoy todo el día en la calle y no sé cómo puede reaccionar la gente”, dice, para explicar su temor.

TRES FRASES CLAVES
1
"Siento desde el corazón lo que pasó. Si yo estoy viviendo un calvario, no puedo imaginar lo que está pasando esa mujer”.
2
"Si alguna vez alguien me vio borracho, lo desafío púbicamente que lo diga. No me avergüenza decir que jamás me puse borracho”.
3
"A mí me hicieron el dosaje a las seis de la mañana. Y en la comisaría me enteré que al otro hombre se lo hicieron pasadas las doce del día. No sé por qué esa diferencia”.
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