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jueves 7 de mayo de 2026

POLÉMICA POR ERRORES DE LOS JUECES

Procesado por abuso quedó libre por faltar orden detención

Se trata de Eduardo González, un sujeto que estuvo preso un año por el abuso sexual de dos hermanos con problemas mentales. Es el quinto caso similar en dos años. Malestar en la policía. Por Gustavo Martínez Puga
Por Redacción Tiempo de San Juan
"Me voy”, le alcanzó a decir Eduardo González a dos amigos suyos en los pasillos de Tribunales. Tenía una sonrisa de oreja a oreja. No era para menos: era el último día hábil en Tribunales y el tribunal de la Sala III de la Cámara Penal le acababa de dar la libertad por un error básico en el procedimiento: lo habían privado de su libertad sin la orden de un juez.
 
Los jueces de la Sala III no hicieron otra cosa que seguir la línea jurídica que marcó la Corte de Justicia con el caso del ex obrero minero Alfredo Villegas, a quien liberó tras más de tres años preso por la falta de una orden al momento de la detención, más allá de que el juez sabía del procedimiento policial y la orden se incorporó a las pocas horas de haber sido detenido por el abuso sexual de sus propios hijos.
Sin embargo, que le den la libertad no significa que Eduardo González haya zafado definitivamente del delito grave que le achacan: el abuso sexual de dos hermanos, que son mayores de edad pero que tienen problemas mentales.
 Ambos, víctimas y victimarios, eran vecinos del barrio en Rawson.
 
Los jueces de la Sala III decretaron la nulidad de la detención de González y de las pruebas que se produjeron en ese acto, tal como reza el precedente que sentó la Corte.
Siguiendo esa línea, la Sala III ordenó apartar al juez Pablo Flores, quien había procesado a Eduardo González por abuso sexual, y decidió que el hecho vuelva a ser investigado por el juez Guillermo Adárvez, quien le sigue en nominación.
 
Eduardo González corrió con la ventaja que su abogado defensor logró que le dieran la libertad en los últimos días de diciembre, por lo que ahora deberá esperar hasta febrero para que se reinicie la actividad judicial y el juez Adárvez decida si hay o no pruebas para detenerlo nuevamente. En todo ese tiempo se corre el riesgo que González se ausente.
 
Pero este caso y el de Villegas se suman a otros similares que se produjeron por consecuencia del precedente de la Corte, lo que generó y sigue generando polémica más allá de que se ajuste a derecho.
 
En septiembre último, Cristian Sebastián Ochoa, de 22 años, y Ricardo Jonathan Gómez, de 20 años, fueron liberados tras pasar dos años presos acusados de un hecho de violación, en perjuicio de una menor de 14 años, el 16 de septiembre de 2012.
 
Los jueces de la Sala III dijeron que no hubo orden de detención. El fiscal Eduardo Mallea se ofuscó por ese hecho porque hasta la víctima había reconocido a sus agresores.
 
En noviembre último, la Sala II de la Cámara Penal ordenó liberar a Ariel Illanes, quien estaba detenido como autor del crimen del chef Carlos Echegaray. También fue por la falta de orden de un juez. Al igual que en Villegas, el juez estaba al tanto y la policía procedió ante la orden telefónica del juez. En ese caso también se cayó la única prueba en su contra: los envoltorios de los preservativos.
 
En abril de 2012, la Sala III ordenó liberar a Juan Manuel Castro, tras pasar 22 meses preso como autor de una presunta violación. Fue porque la policía lo detuvo sin orden de un juez. La Corte luego avaló esa decisión y también lo absolvió del delito.
 
Y tal vez el caso más emblemático fue el de Carlos Brizuela. Allí no fue por la falta de una orden de un juez al momento de la detención, sino que la Corte lo liberó tras tres años preso y con condena por el abuso sexual de sus hijas, tras entender que el hecho habría sido en San Luis y no en San Juan. Brizuela hoy está libre y el caso está anta la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
 
 
Cómo cambiaron las órdenes de detención

Tras el caso Villegas, ahora los jueces ponen en las órdenes "en caso positivo de secuestro, proceda a la detención”. La diferencia es que antes los jueces no condicionaban las órdenes de detención a que el secuestro fuera positivo.
Ese pequeño cambio, para la policía es un verdadero dolor de cabeza: "Antes los delincuentes con más experiencia sabían que debían tener una red de apoyo y nunca tener encima las cosas robadas. Pero ahora, con la nueva modalidad de los jueces, los delincuentes jóvenes saben que las órdenes de los jueces es detenerlos sólo si se les encuentran los elementos robados, por lo tanto se desprenden de esas evidencias. Eso hace muy difícil nuestro trabajo”, comentó un experimentado oficial de una Brigada de Investigaciones.



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