Diez minutos de diálogo y varias fotos fueron suficientes para conocer el cariño de los alumnos de primer grado de la escuela Ingenieros de San Juan, ubicada en Chimbas, a la “seño” Lucía Rodríguez. Por varios motivos, la docente se ganó el afecto de los pequeños. Ella es la encargada de educarlos, motivarlos y de llamar a uno de sus grandes amigos, el Ratón Pérez, cuando a algún estudiante se le cae un diente de leche.
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La seño Lucía, maestra y mejor amiga del Ratón Pérez
Lucía es la “mejor amiga” del famoso roedor. Cada vez que un chico pierde su dientecito, ella arma la carta con el “damnificado” y ambos le piden a Pérez la visita a la casa y el premio por la desdentada: dinero en efectivo.
Cuando ocurre esto, las madres y padres agradecen el empático gesto. Una de ellas fue la mamá de Jeremías, quien compartió la carta a través de las redes sociales y los medios de comunicación lo replicaron.
“Las cartitas comenzaron por necesidad”, contó Lucía a Tiempo de San Juan. Cuando el niño o la niña sabe escribir, la nota la realizan en conjunto. Una vez escrita, la maestra le avisa a su gran y fiel amigo.
Como obligación, la carta debe tener el aval de la directora Mónica Fernández o la vicedirectora Ana Agüero. “El certificado de la dirección de la escuela es muy importante porque es una carta que sale de un establecimiento escolar”, dijo.
Anécdotas de cartas
Rodríguez recordó dos momentos. El primero, cuando un chico perdió su diente y el segundo, que el ratón se tardó en llegar.
“Un niño me mostró el diente, pero luego se le cayó y ‘se lo tragó la tierra’. Mientras el niño tenía una gran tristeza, nosotros agarramos varias lupas y la buscamos. A pesar del esfuerzo, no hubo caso, pero a Pérez le llegó el certificado y le dejó el dinero”, expresó.
En otra oportunidad, el roedor no llegó. Por este motivo, lo llamaron insistentemente y fue a la casa de la niña y cambió el diente por el dinero.
Fe, esperanza y magia
Hace varios años que la maestra aplica la “metodología del amor y la magia”. El trabajo se realiza conjuntamente con la “seño Viviana”, con quien coordina 1° y 2° grado.
Son 25 años los que Lucía ejerce la docencia. Fueron y son muchas generaciones, donde pasó momentos muy lindos y tristes. Ella educa a los chicos para que tengan “fe, esperanza y magia”.
“Hay muchos problemas, entre ellas situaciones económicas muy difíciles. Pero yo trabajo con niños, seres humanos en crecimiento que están formando una personalidad y no les puedo fallar”, manifestó.
Por este motivo, Lucía concluyó: “Cuando necesiten a la seño Lucía, yo voy a estar”.