Dos relevantes ministros provinciales y un funcionario clave en el armado de Uñac volviendo a sus reductos departamentales para mejorar la competitividad global, otros dos titulares de carteras compitiendo mano a mano en el mismo pago chico. Sensaciones extrañas que va deparando un armado oficialista en el que los máximos funcionarios ya han sido llamados al frente de batalla.
Vuelta al pago y cruce entre colegas, dos facetas extrañas entre el funcionariado
Siempre que no haya novedades relevantes para todo el ambiente político, como comenzó a rumorearse esta semana: que se empiece a mirar con cariño la posibilidad de que un fallo de Corte Suprema postergue las elecciones –como ya ocurrió en La Rioja y en Santiago del Estero- y eso provoque un reacomodamiento de fichas generalizado aguas debajo, de impacto imprevisible.
¿Es posible un movimiento de timón tan brusco? Por supuesto que las aguas turbulentas del país habilitan cualquier alcance a la imaginación, también los antecedentes. Incluso, con volantazos a días de los presuntos comicios. Pero esa es otra película. Y hasta que no ocurra, habrá que entretenerse con lo que hay.
Los primeros son los casos del pocitano Fabio Aballay y el sarmientino Alberto Hensel, ambos claramente reportando como generales en la escuadra uñaquista y hasta con jinetas para competir por el cargo máximo, si es que Uñac termina no compitiendo por resolución judicial. Hasta tanto eso no ocurra, su destino es recuperar punch en sus lugares de origen.
Dos departamentos en los que la conducción hoy es oficialista, pero pierde aceite el margen diferencial que siempre entregaron al cómputo general, además de aparecer en riesgo la propia continuidad. Y en los que el regreso de los ministros provinciales tiene la finalidad de asegurar y ampliar el margen. Se evaluará uno por uno más adelante.
El funcionario de alto rango que no es ministro pero dispone de una voz más escuchada que la de muchos de ellos es Juan Carlos Abarca. Dos veces doble intendente de Albardón, tiene prácticamente alambrado su distrito, donde también supo acceder su esposa y actual senadora nacional y el actual intendente Jorge Palmero.
Abarca fue llamado a las trincheras superiores en condición de jefe de bloque y consejero político, desde donde resistió sin demasiado éxito la aprobación del sistema de lemas que hoy rige. Igual es un hombre muy escuchado por Sergio Uñac, pero ahora el cuartel general entendió que su mayor aporte estará en acrecentar diferencias en su Albardón. Departamento del pelotón intermedio en aporte de votos provinciales, relevante entonces si la cuenta final resulta de poroto por poroto. Como parece.
Pocito es la tierra donde el uñaquismo juega de local excluyente. Donde nació y desde donde se proyectó a la provincia. No puede permitirse aflojar allí, menos que en ningún lugar. Y en los últimos turnos, fue pareciendo un lento deterioro. De la mano también de cambios demográficos en la zona que complican el panorama.
Por eso la carta fuerte allí es Fabio Aballay, el ministro de Desarrollo Social y dos veces intendente. Sería un regreso orientado por las circunstancias, con algunos condimentos. El primero, que Fabio es también carta de recambio provincial, por lo tanto el DT puede convocarlo a otras funciones. Entraría en escena entonces el actual secretario de Hacienda, Gerardo Torrent, otro hombre de indubitable riñón pocitano que hace tiempo camina el departamento.
O ambos, como sugiere el nuevo mandamiento de las Paso. Aunque en este caso es una incógnita cuando más pueden sumar yendo por separado tratándose de dos dirigentes de perfil demasiado parecidos, que atienden a la misma audiencia. Lo mismo que con el actual intendente, Armando Sánchez, quien amaga con no presentarse a la reelección ante presunto pedido de que lo haga para cosechar sus propios porotos.
No está definida entonces la estrategia final, pero Fabio es el indicado para volver ante las urgencias electorales. Es que hoy Pocito se ha convertido en tierra de disputa, añorando los tiempos en que Sergio sacaba el 80 con fusta bajo el brazo.
En Sarmiento, el destinado al regreso es nada menos que el actual ministro de Gobierno provincial y ex jefe comunal por dos períodos Alberto Hensel. También ex secretario de Minería de la Nación hasta hace bien poco (un año) el sarmientino ya condujo el departamento entre 1995 y 1999, luego de lo cual fue el primer compañero de fórmula de Roberto Basualdo en 2003.
Reincidió como intendente en 2007, donde coincidió como vecino del entonces jefe pocitano Sergio Uñac. Allí hicieron muy buenas migas, al punto que el actual gobernador le pidió fortalecer el departamento ante el avance orreguista, en lo que sería su tercer período.
Pero en Sarmiento las cosas no son tan sencillas para Hensel. Es que allí manda por ahora un jefe comunal, Cacho Martín, que no puede ser reelecto pero tiene toda la intención de señalar a un sucesor. Que podría llegar a ser hasta su propia hija. Y hay otros dirigentes en el espacio con viejas aspiraciones, como el caso de Mortensen, que se viene poniendo el saco desde hace tiempo.
Una posible solución sería poner al intendente sin futuro político por prescripción constitucional como único postulante a diputado departamental, y debajo suyo a los que quieran encabezar una lista a intendente. Como puede ser, por ejemplo, en Jáchal. Pero hay lugares en los que no todos quieren al intendente en la misma lista. Como justamente el caso de Sarmiento, donde Hensel se mostró reacio a que sea Martín el legislador departamental.
La última palabra la tendrá Uñac sobre este punto, a quien lógicamente Hensel tiene más llegada que cualquiera. Pero el jefe debe también conservar la unidad de la tropa, no será sencillo. El actual miembro del gabinete lleva las de ganar en un mano a mano frente a los otros candidatos, pero no tan holgado como tener victoria asegurada.
La otra extrañeza entre el equipo será ver confrontar a dos integrantes del gabinete por un mismo lugar. Hasta acá, el secretario de Ambiente Francisco Guevara y la ministra de Salud Alejandra Venerando tiene la proa puesta a la candidatura de intendente de Rivadavia, y por lo que se ve hasta ahora ninguno tiene intenciones de desacelerar.
Claro que no será un duelo mano a mano porque no estarán solos. Habrá incluso otros más por el propio uñaquismo, como el tándem Delgado-Alonso. También un giojista como Perrone y hasta un bloquista como el concejal Walter Vazquez. Sin descartar tampoco a alguno de la línea de la ex intendenta López de Herrera.
Y como aun Venerando no lo oficializa, aunque se trata de un secreto a voces, todavía no se vive el sabor extraño de dos ministros debiendo exponer sus diferencias (y parecidos, pero éstos son obvios) ante mismo un electorado. En terreno hostil: Rivadavia es el territorio más importante cuantitativamente en manos de la oposición.
Pastillas saborizadas de una configuración territorial que va ganando en interés.