Tantas veces me han preguntado ¿cómo veo a la docencia?, y he preferido referirme a como sentimos y vivimos los docentes. Porque la docencia es una actitud de vida que se siente, se vive y se elige como una forma de ser y de dar culturalmente. La docencia que nosotros entendemos y practicamos, se hace con esfuerzo y sacrificio por un único camino que enaltece al ser humano: el de la formación en conocimientos y la educación en valores que preparan a nuestros niños y jóvenes para una sociedad más digna, ordenada y responsable.
Son estos conceptos los que le dan a nuestro trabajo docente un lugar de jerarquía y completa identidad. Por eso, desde nuestra labor sindical en UDAP, defendemos con absoluta convicción y responsabilidad los derechos e intereses de todos los compañeros docentes; porque entendemos que enseñar es mucho más que impartir conocimientos a nuestros niños, jóvenes y adultos. Enseñar es cuidar, proteger, dignificar, jerarquizar, enaltecer, transformar y formar las mentes y corazones de nuestra sociedad sanjuanina y argentina.
Cada maestro, profesor, director y vicedirector, rector y vicerrector, supervisor, celador, preceptor, maestro celador, bibliotecario, secretario, prosecretario, auxiliar administrativo y escolar, trabaja haciendo docencia en cada establecimiento educativo, y desde cualquier rol que le corresponda desempeñar, lucha incansablemente por la educación de nuestro pueblo.
Esto nos hace diferentes y protagonistas en el espacio social y nos otorga a los docentes una identidad irremplazable. No cualquiera educa al soberano, sino el que entiende que este trabajo significa entrega y vocación. Cuando miles de niños y jóvenes abren sus conciencias para aprender, depende de cada docente, cuanto sea el bien que le aportamos a sus mentes y corazones; depende de cada docente, cuanto sea lo aprendido por sus alumnos para luego conducir el destino de sus vidas.
Por esto y tanto más, es que el trabajo docente debe ser respetado y valorado. Porque nadie más que el docente comparte durante toda una vida con los seres humanos desde prácticamente su nacimiento hasta su adultez. La casa o el hogar y la escuela son las cunas de formación de todos los seres humanos, y estamos convencidos que nada enseña, instruye, forma y cultiva mejor las mentes y las conciencias que estos espacios. También sabemos que hay miles de niños y jóvenes en las calles sin cuidado, sin contención y que estos niños adquieren experiencia de vida identificada con el dolor, el resentimiento, la marginación, el abandono, y no precisamente, con la formación de vida en valores para construir una sociedad más justa, humana y solidaria. Esto lo da la escuela, pero lo cierto es que esto, lo da la docencia, nuestros docentes, desde cada rol que les toca desempeñar se preparan día a día para impartir conocimientos y aportar al crecimiento de los hombres y mujeres de nuestra patria.
Entonces: cuando me preguntan ¿cómo veo a la docencia?, quiero decir que la sentimos, la entendemos y la vivimos diariamente. Porque la llevamos en el alma desde hace años, porque conocemos la realidad de cada escuela de nuestro San Juan y porque escuchamos y atendemos los problemas reales de todos los compañeros docentes estando a su lado y sabiendo acerca de sus necesidades e intereses.
Porque creemos que de nosotros depende en gran parte la formación y transformación definitiva de nuestro pueblo es que desde UDAP nuestras luchas son incansables y no bajamos los brazos para que nuestros compañeros docentes tengan el reconocimiento y valoración que merecen. Porque son muchos nuestros auténticos trabajadores de la educación los que diariamente no solo imparten conocimientos sino que entregan el alma en la labor docente.