El boom de las redes sociales - Por Guillermo Collado

La popularización de Internet, en la 'aldea global' de Marshall McLuhan.
sábado, 22 de octubre de 2011 · 09:57

Hace décadas Marshall McLuhan acuñó el concepto de “aldea global”, como la posibilidad de que cualquiera podía comunicarse con cualquier otro en el planeta, volviendo a una situación de aldea prehistórica, en la que todos sus integrantes se conocían entre sí. A partir de la popularización de Internet, vemos cómo el mundo, se está aproximando a esa situación de aldea global, con una mediatización elevada.

Facebook

En Facebook se fusionan la comunicación interpersonal en el chateo, la grupal entre amigos y la masiva en algunos muros que se hacen públicos. Pero no solamente se trata de una sumatoria de estas posibilidades, sino de una sinergia que habilita nuevas prácticas. Antes de Facebook era común mandarse correos o chatear, con una determinada persona o grupo en particular pero no era tan común enviar un mensaje tal como “estoy aburrido/a, ¿qué puedo hacer?”, “tengo hambre y no sé qué comer”, a modo de botella lanzada al mar, esperando a que el primer conectado con ganas de responder me diga algo y yo lo considere.

La teoría de la comunicación clásica tendía a distinguir entre la comunicación “pública” y la “privada”, estableciendo límites que hoy aparecen como borrosos.

Twitter

Twitter es más utilizada por personas con un mayor promedio de edad que Facebook, quizá porque obliga a un poder de síntesis y a priorizar una idea sobre otra.

En un Encuentro Nacional de Carreras de Comunicación Social se incluyó un debate sobre el entonces Proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Varios de los presentes debatían en forma presencial, al mismo tiempo que “twitteaban”. En un momento, alguien trajo a colación una idea volcada en el “Twitter” por un ausente presencial pero presente virtual, otro le respondió, otro lo tipeó y envió y de ese modo la concurrencia y participación, de hecho, se amplió. Por un instante nos preguntamos ¿dónde estamos? ¿hasta dónde llega este debate? ¿quiénes participan y quiénes no? ¿a quiénes alcanza –fácticamente- y a quiénes no? Nos sentimos raros al no poder concebir una dimensión exacta de esa concurrencia ampliada a muchas personas interconectadas, cada una de manera individual.

También el hecho de que determinadas figuras públicas cuenten con Twitter, facilita el contacto directo con ellas, obviando notas, audiencias, antesalas. Hasta las autoridades responden a demandas ciudadanas por este medio.

Conclusión

Recientemente hemos advertido la gravitación del uso de estas redes sociales en movimientos de resistencia en Egipto y Libia, así como en los “indignados” de España u otros países. Las redes sociales pueden llegar a desempeñar un rol decisivo en un proceso emancipatorio, burlando controles, censuras, condicionamientos o presiones del poder real. Pero podría inferirse que quienes administran estas redes disponen de cantidad y calidad de información como para poder influir sobre los demás, generar acciones en beneficio propio, y si no lo hacen con suficiente responsabilidad, provocar daños inimaginables a la humanidad. Francis Bacon afirmó que “conocer es poder”. Hoy, más que nunca, cobraría vigencia, a juzgar por lo observado y lo que ello permite vislumbrar.

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