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domingo 5 de abril de 2026

La Difunta Correa que logró juntar dos clases sociales

Se trata de la obra de Tiziano Fabris. Antes le pasó a Manuel Blanes. La fuerza de una imagen que en dos siglos distintos supo congregar a todos. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

Dos imágenes parecidas con mensajes diferentes. Ambas lograron captar la atención de dos clases sociales en los extremos de la pirámide. Una es la obra "Un episodio de fiebre amarilla en Buenos Aires", de Juan Manuel Blanes, realizada en 1871; la otra es de 2015, la "Difunta Correa" de Tiziano Fabris, quien tomó la figura de la mujer y el niño de Blanes para su obra y, con una imagen resignificada, logró congregar un público de lo más heterogéneo.

Esta obra de Fabris, un italiano que vive en Buenos Aires, fue rechazada en el Museo Nacional. Entonces dispuso una performance, una procesión con su pintura, la imagen naturalista de la Difunta, por las calles de la Capital Federal, hecho que ocurría por primera vez en la historia.

"Desde lo espiritual fue una vivencia muy profunda, participar de esa procesión fue muy intenso. Había una mística de gente que estaba interesaba en el arte y gente que participó desde lo espiritual. Lo interesante fue cuando entramos en el Centro Cultural Paco Urondo, de la Facultad de Filosofía y Letras, y fue al “Salón de los rechazados de un artista solo”. Allí se mezcló la gente devota y la gente que estaba por el arte, debe haber sido parecido a cuando se presentó la obra de Blanes donde se juntó la alta sociedad y la gente que se vio atraída por la imagen de la madre y el bebé. Lo interesante es haber logrado lo mismo que sucedió en 1871, que volvió a suceder con la imagen de la Difunta".

La crónicas periodísticas del evento en 2015, cuentan solapadamente sobre la devoción de la gente hacia la Difunta en la capital del país, con el relato de un hombre que durante la procesión se acercó al cuadro y pasó su mano tocando a Deolinda con sagrada reverencia.

Este Licenciado de Arte, de la UBA, explicó que la génesis de su obra está vinculada al descubrimiento sobre la pintura de Blanes: fue la única obra de éxito en toda la historia del arte argentino que encantó por igual a ricos y pobres, por distintos motivos.

Después de una larga investigación del tema, presentó el proyecto Difunta Correa en forma teórica, en un congreso internacional de arte. En principio la imagen de Blanes no tenía nada que ver con la leyenda de la Difunta, ya que la mujer que yacía en el piso había muerto de fiebre amarilla y el bebé estaba vivo a su lado pero no estaba amamantándose. Allí no había milagro.

"Lo que hice fue tomar la imagen culta y popularizarla como la Difunta Correa. La obra de Blanes tuvo éxito por la aparición de los médicos en la escena, que representan la clase que manda y que por lo tanto, no pierde poder en esa convocatoria. Y por otro lado está la cuestión del amor de madre, que es popular, en la imagen de la mujer y su hijo. Yo saqué de la ciudad a la madre y al niño; y saqué a los representantes de la civilización, que eran los doctores, con lo cual todo el poder queda afuera, y queda afuera la clase superior dominante. Por eso es una obra enteramente popular, de ahí el tercer discurso que no está escrito; pero  la obra en sí misma habla de eso", explicó Fabris.

"Con la performance se cruza el discurso religioso con el artístico, performance en el lenguaje del arte, procesión en lenguaje religioso. Se enquista entre dos discursos generando un tercero y planteando diferentes temas". Tiziano Fabris.

La mujer y su hijo aparecen ahora en el desierto sanjuanino, aunque conservan casi la misma estética. "Quise dejarla verosímil, entonces la pinté no desde una perspectiva kitsch sino con la misma estética, el formato y el soporte, incluso el tamaño es igual al óleo, 230 x 180 centímetros. Pero al ponerla en el desierto, se entrecruzan dos historias con un relato distinto y de alguna forma hace rever muchas cosas", aseguró el artista.

En este climax es inevitable mencionar a otro artista italiano que trabajó en San Juan, Raffaele Beretta, quien dijo: "El arte es revolución".

Fabris contó que un tío suyo estaba casado con una sanjuanina. "Me acuerdo que en la mesita de luz tenía una imagen de la Difunta Correa. No conozco Vallecito pero es algo que en algún momento me encantaría hacer", dijo.

Actualmente la obra no está expuesta y el sueño es presentarla en San Juan algún día. "Cuando la gente se entera que la tengo en mi casa me pide venir a verla, otros directamente me tocan el timbre y quieren verla. Creo que su destino natural seria San Juan".

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