Lo que comenzó como un anuncio presidencial en diciembre de 2025 se ha materializado en el Plan de Construcción Naval para el año fiscal 2027, confirmando la creación de la clase Trump: una nueva estirpe de buques de guerra con propulsión nuclear y un costo sin precedentes en la historia naval de los Estados Unidos. El proyecto contempla la adquisición de 15 unidades entre los años 2028 y 2055, marcando un giro ambicioso y polémico en la estrategia de defensa de la superpotencia.
Estados Unidos confirmó el megabuque nuclear "clase Trump": la polémica por su costo
El plan contempla quince embarcaciones con propulsión atómica, misiles hipersónicos y láseres de alta potencia, en medio de cuestionamientos del Congreso y la industria.
Un presupuesto de dimensiones históricas
El pilar central de este plan es el presupuesto naval para 2027, que asciende a 68.500 millones de dólares, lo que representa un incremento masivo del 57% respecto al año anterior. El buque líder de la clase, el USS Defiant, tiene un costo estimado de 17.470 millones de dólares, una cifra que supera incluso el valor de los portaaviones más modernos. Se espera que su construcción inicie en agosto de 2028, con una entrega proyectada para 2036. Las unidades subsiguientes tendrían costos decrecientes, estimados en 13.500 millones para el segundo buque y 12.000 millones para el tercero.
La decisión de que estos buques sean de propulsión nuclear no estuvo exenta de conflictos internos. Originalmente, el entonces secretario de Marina, John Phelan, calificó de "improbable" esta tecnología para la clase; sin embargo, tras su destitución en abril y el nombramiento del contraalmirante retirado Hung Cao, el plan fue ratificado con la propulsión nuclear como eje fundamental.
Especificaciones técnicas y arsenal futurista
La clase Trump no tiene equivalente en ninguna otra armada del mundo por sus dimensiones y capacidad tecnológica. Con una eslora de entre 260 y 270 metros y una manga de hasta 50 metros, estos megabuques podrán alcanzar velocidades superiores a los 30 nudos y albergar una tripulación de 800 personas, el triple que los destructores actuales.
El arsenal previsto para estas plataformas incluye tecnología de vanguardia diseñada para la guerra del futuro:
- 128 celdas de lanzamiento vertical para misiles estándar.
- Un sistema de 12 celdas para misiles hipersónicos de ataque de precisión.
- Un riel electromagnético de 32 megajoules.
- Sistemas de armas de energía dirigida (láser).
- Radares AN-SPY-6 en su versión más avanzada.
- Hangar con capacidad para aeronaves de despegue vertical, como el V-22 Osprey.
El alto consumo energético de estos sistemas de armas es, precisamente, lo que hace que la propulsión nuclear sea una necesidad técnica ineludible para la operatividad del buque.
Desafíos estratégicos e industriales
A pesar de su poderío, el programa enfrenta duras críticas. La Armada estadounidense cuenta actualmente con 291 buques, lejos de los 355 requeridos por ley. El debate de fondo es si concentrar recursos en 15 buques colosales es la mejor respuesta ante la amenaza de China, o si sería preferible una flota más numerosa de embarcaciones pequeñas y ágiles.
Por otro lado, la capacidad industrial de los astilleros estadounidenses está bajo máxima presión, con retrasos acumulados en programas de submarinos nucleares y compromisos internacionales como el acuerdo AUKUS con Australia.
Un futuro atado a la política
La viabilidad a largo plazo de la clase Trump es incierta. Al estar tan estrechamente vinculada a la figura del presidente, expertos señalan que el programa podría ser blanco de cancelaciones ante cambios en el equilibrio de poder en el Congreso o en la presidencia en 2028. El propio documento oficial del plan advierte que todos los elementos proyectados más allá de 2031 se encuentran actualmente "bajo revisión".