Pasaron 5 días desde la entrega de los Óscar y las discusiones en torno a las sorpresas que generó la selección y si los ganadores fueron los que realmente merecían los premios o no, mantienen caliente las redes sociales. Guste o no, lo cierto es que finalmente fueron dos las películas que cosecharon más premios: “Anora”, que obtuvo 5 galardones, y “El Brutalista”, que se quedó con 3. Ambas, coincidentemente, fueron reestrenadas en las carteleras de los cines sanjuaninos esta semana. Pero, además, hay otro aspecto que tienen en común: la exageración.
La exageración, marca registrada de las dos películas más ganadoras del Óscar: dónde verlas en San Juan
Este año, la entrega de premios generó sorpresa, un sinfín de discusiones y dos filmes que hicieron historia y merecen la pena ser vistos.
El director de “Anora”, Sean Baker, se quedó con los premios a Mejor Dirección, Mejor Guión Original, Mejor Montaje y Mejor Película. Mientras que, contra todo pronóstico (la mayoría esperaba que Demi Moore alzara el premio por “La sustancia”), Mikey Madison fue elegida Mejor Actriz.
Con un ritmo ágil que marca los tiempos de la película, “Anora” cuenta la historia de Ani (el personaje que da nombre a la película y es interpretado por Madison), una estríper americana de ascendencia rusa que, movida por el derroche, la juventud, la ostentación y las ganas de ser querida, se casa con Ivan Zakharov (Mark Eydelshteyn), el hijo de un oligarca ruso, que está estudiando en Nueva York. Sin embargo, el sueño de la felicidad que llega como si la joven hubiese ganado la lotería, termina cuando la familia del chico, en desacuerdo con la unión, envía a unos matones para obligar a la pareja a que anule el matrimonio.
Aunque la historia es simple y no tiene detalles novedosos, la pieza perteneciente al cine independiente en la que se invirtió sólo 6 millones de dólares, logra traspasar la pantalla quizás, principalmente, por su frescura y la de sus protagonistas.
El hilo conductor de los personajes está principalmente en sus fallidas relaciones con los demás, en la característica de no saber querer ni ser querido. Sin embargo, una de las principales falencias de la narración es justamente que sus identidades no están del todo bien plasmadas, no se llega a conocer el corazón de cada uno de ellos y eso hace que la historia pierda fuerza. En este aspecto, llamativamente, quien más sobresale es Ígor, un personaje secundario que a través de sus acciones y con simple miradas, deja entrever quién hay realmente detrás de ese secuaz contratado para lograr que se desarme la pareja. De hecho, este papel es tan potente que le valió a su intérprete, Yura Borísov, la nominación de Mejor Actor de Reparto que, tal como se esperaba, quedó en manos de Kieran Culkin por su desempeño en “Un dolor real”.
Si bien ya habían pasado por las salas, tanto “Anora” como “El Brutalista” fueron reestrenadas esta semana en los cines y se pueden ver en San Juan. Por el momento, ninguna de las dos está disponible en plataformas.
De ese modo, el punto más atrapante de la película esté en el modo en que está narrada. Y es que es muy difícil de encasillar, debido a que marca una exageración en torno a la cantidad de géneros que va abarcando a lo largo su desarrollo y que van mutando de uno a otro tan sutilmente que se amalgaman a la perfección.
“Anora” comienza siendo una historia romántica al mejor estilo de la clásica “Mujer bonita”, para pasar luego a una comedia repleta de gags con una lucha entre gritos y golpes graciosos en medio de una sala, hasta transformarse rápidamente en una road movie (o cine de carretera) con los personajes yendo de un lado a otro y terminar como un terrible drama. Estos tres últimos, desarrollándose en menos de dos días dentro de la ficción.
Finalmente, tras las 2 horas y 19 minutos de proyección, el máximo clímax de la historia está justamente en el desenlace, cuando los personajes estallan después de todo y llega el respiro para ellos y los espectadores.
Una historia brutal
En “El Brutalista”, la exageración es mucho más explícita. El film de Brady Corbet que hace referencia al estilo arquitectónico nacido durante la década de 1950 en el Reino Unido sobre los proyectos de reconstrucción de la era de la posguerra, tiene como protagonista a Adrien Brody, quien en los Óscar se quedó con el premio a Mejor Actor, y obtuvo también el galardón a la Mejor Banda Sonora, a cargo de Daniel Blumberg.
Cuenta la historia de László Toth (Brody), un arquitecto que por ser judío es perseguido en su Hungría natal. Él huye a Estados Unidos en busca del “sueño americano” para reconstruir su vida, su obra y su matrimonio con su esposa Erzsébet (Felicity Jones), tras verse obligados a separarse durante la guerra. En un nuevo país totalmente desconocido para él, László se establece en Pensilvania. Allí el adinerado y prominente empresario industrial Harrison Lee Van Buren (Guy Pearce) reconoce su talento y le ofrece la oportunidad de su vida. Pero no todo resulta como parece inicialmente.
La ambiciosa película tiene una duración de 3 horas y 34 minutos y la particularidad de incluir un intervalo de 15 minutos. Y justamente ese corte a la mitad muestra un corte tajante en la narración, siendo la primera mitad mucho más potente y atrapante que su sucesora.
Más allá de su inmensidad en el tratamiento de temas y personajes, “El Brutalista” termina siendo una muestra de las distintas formas de poder usadas del modo más bestial posible y los abusos con los que puede ir de la mano. Todo, en una historia particular fácilmente trasladable a lo general. Pero que, finalmente, deja un mensaje esperanzador que pone a la inteligencia y el deseo de sobreponerse, por encima de cualquier forma de opresión.
Con un guión potente y en un entorno de escenografías grandilocuentes que son un viaje en el tiempo, lo que sobresale definitivamente son las actuaciones. La interpretación de Brody es tan mágica como la que ofreció en “El pianista”, la película que le había dado su primer Oscar. Jones, por su parte, muestra a una mujer compleja, vulnerable por las marcas que dejó la guerra en su cuerpo, pero que al mismo tiempo es fuerte y segura, que le valió la nominación a Mejor Actriz de Reparto, cuyo premio quedó injustamente en manos de Zoe Saldaña por “Emilia Pérez”. Mientras, sin demasiada caracterización, Pearce se transforma en una persona completamente distinta y despiadada en una interpretación que también le valió la nominación a Mejor Actor de Reparto en esta edición de los premios.