Invadida por la desesperación, advirtiendo que sus ruegos no son escuchados por las autoridades judiciales, una mujer no tuvo otra alternativa que encerrar a sus hijos en su propia habitación, con el fin de alejarlos de las drogas.
Desesperada, encerró a sus hijos para que no le pegaran más
Una mujer confinó a sus descendientes de 14 y 15 años en su habitación en Santiago del Estero para evitar que se drogaran y le propinaran una nueva golpiza.
El particular suceso tuvo lugar en la ciudad de Santiago del Estero, desencadenado por la feroz paliza que los menores, de 14 y 15 años, le propinaron a su propia progenitora, luego de regresar de un habitual encuentro con sus amigos, en los cuales consumían estupefacientes, según informó la víctima.
Por lo tanto, ella decidió mantenerlos bajo llave, enrejados en sus habitaciones, hasta que el juzgado de turno les designe un centro de rehabilitación. Luego de un castigo que al parecer era severo y que habría surtido efecto, puesto que los dos adolescentes habían reflejado una mejoría en sus comportamientos, Edith Orellana decidió abrirles la puerta de su habitación.
Sin embargo, a los pocos minutos se dio cuenta de que sus dos hijos no se hallaban en ningún rincón de la casa, situada en calle 10 al 300, del barrio Industria en Santiago del Estero.
Sospechaba dónde podía encontrarlos y hacia allí se dirigió, confirmando que nuevamente habían caído en las adicciones, al descubrirlos drogándose con su grupo de amigos.
Enfurecida por la situación, los obligó a retornar a la vivienda, los menores aceptaron pero, al arribar al domicilio, uno de ellos, de 15 años, tomó un garrote y azotó en reiteradas oportunidades a su madre.
Por si fuera poco, también hizo lo propio con sus otros dos hermanos y entonces Orellana alertó a las autoridades policiales. En consecuencia, los agresores fueron trasladados a la Comisaría del Menor, pero a las pocas horas fueron restituidos a su progenitora.
Ruego
La mujer implora a la jueza Rosa Falco, del Juzgado del Crimen Nº 5 de Santiago del Estero, una inmediata resolución, pidiéndole que les asigne un centro de rehabilitación, dado que en cada ocasión que consumen drogas se ponen violentos y hasta ella misma reconoce que los adolescentes, bajo ese estado, han cometido reiterados robos.
Sin embargo, hasta el momento no recibió respuesta alguna a sus ruegos. Por eso tomó la drástica determinación. Armó una reja con sus propias manos y la instaló en la puerta del dormitorio de ambos, a quienes los encerró bajo llave como si fuera una celda, hasta recibir una medida satisfactoria por parte de la autoridad judicial. Al respecto, Orellana enfatizó que "es la única solución que he encontrado hasta el momento”.
(Fuente: Crónica)
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