El horror de los trabajadores: el relato del hombre que lavó el auto donde trasladaron el cuerpo de Agostina

Recibieron el Ford Ka negro apenas 24 horas después de que Barrelier se haya deshecho del cuerpo de Agostina. “Nos sentimos mal porque fue como haber sido parte de eso”, confesó el testigo.
Miércoles, 03 de junio de 2026 a las 19:14

La investigación por el femicidio de Agostina Vega en la ciudad de Córdoba ha sumado una pieza fundamental: el testimonio de Gabriel, el encargado del lavadero que recibió el Ford Ka negro utilizado por Claudio Barrelier para trasladar los restos de la adolescente. El relato del trabajador no solo reconstruye los movimientos del principal sospechoso, sino que plantea una inquietante hipótesis sobre el ocultamiento de evidencias.

Un lavado limitado y sospechoso

El martes 26 de mayo, apenas un día después de que el cuerpo fuera descartado en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra, el vehículo llegó al puesto de trabajo de Gabriel. Según detalló el testigo, el pedido de limpieza fue llamativamente superficial. Se solicitó únicamente un lavado exterior, bajo el pretexto de que el cliente “no llegaba con la plata” para costear una limpieza interna.

Sin embargo, a pesar de que el auto no fue aspirado por falta de maquinaria en el lugar, Gabriel notó una inconsistencia técnica: aunque el Ford Ka venía de circular por zonas de tierra, el habitáculo estaba impecable. “Puede haber habido alguna limpieza previa a la nuestra porque no había tierra dentro”, reveló el lavador en diálogo con Radio Mitre, sugiriendo que el vehículo pudo haber sido acondicionado antes de llegar a sus manos.

El baúl: la zona del silencio

Uno de los datos más críticos para la causa es que, durante el tiempo que el auto estuvo en el lavadero, nunca se abrió el baúl. Esto deja la responsabilidad de hallar rastros biológicos exclusivamente en manos de los peritos químicos, quienes ahora analizan ese sector en busca de ADN o restos orgánicos que confirmen el traslado de la víctima.

El impacto emocional

Para los trabajadores del lugar, el descubrimiento de la noticia fue un golpe devastador. Gabriel expresó el pesar que sienten al saber que manipularon el vehículo involucrado en un crimen tan atroz sin sospecharlo. "Cuando vimos la imagen nos sentimos mal porque era como que habíamos sido parte de eso", confesó con angustia.

Actualmente, la fiscalía se encuentra cruzando los datos aportados por Gabriel con los registros de las cámaras de seguridad y las pericias genéticas sobre el automóvil. El objetivo es determinar si existió un plan deliberado para borrar huellas antes de que el Ford Ka fuera secuestrado por las autoridades.

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