Con 63 votos de diputados a favor de El Salvador se aprobó la reforma de la Ley de Proscripción de maras, pandillas, agrupaciones, asociaciones y organizaciones de naturaleza criminal. En la misma se establece que aquellas personas que elaboren o reproduzcan “mensajes, denominaciones o propaganda alusiva a pandillas” podrán ser castigados. En otras palabras, aquellos periodistas que publiquen información sobre estos temas quedan expuestos a recibir hasta 15 años de prisión.
La reforma establece que “queda prohibido a los medios de comunicación radial, televisivo, escrito o digitales la reproducción y transmisión a la población en general de mensajes o comunicados originados o presuntamente originados por grupos delincuenciales que pudieran generar zozobra y pánico en la población”.
La discusión y posterior aprobación en diputados se dio luego del asesinato de 87 personas en El Salvador de mano de pandilleros, superando el primero de 2,8 homicidios diarios que viene manteniendo el país desde hace meses.
Esta reforma, que establece una clara censura sobre los comunicadores del país, fue justificada por el gobierno nacional por medio de twitter. Fue el presidente Nayib Bukele quien utilizó la red social para expresar “cuando los alemanes querían erradicar el nazismo, prohibieron por ley toda la simbología Nazi, así como los mensajes, apologías y todo lo que fuera dirigido a promocionar el nazismo. Nadie dijo nada, era entendible que fuera así. Ahora nosotros haremos eso con las pandillas”.
Tras conocerse la reforma, varios son los comunicadores y trabajadores del rubro, con años de profesión encima, que han salido a manifestarse por esta censura que están viviendo en El Salvador. Jessica Ávalos, editora e investigadora de corrupción de la Revista Factum comentó en dialogo con Voz de América que desde la revista no van a autocensurarse, pero sí tendrán mayores cuidados para evitar la persecución a los periodistas del medio. “Nosotros nos preguntamos ‘¿en qué medida puede favorecer a la población que los medios dejen de informar sobre las pandillas?’. Es, al contrario, si se sabe que las pandillas extorsionaron, violaron, mataron es porque los medios de comunicación pusieron esa realidad sobre la mesa y a las autoridades siempre les molestó”, agregó.
Quien también se expresó fue Gabriela Cáceres, quien publicó recientemente un artículo sobre las pandillas y fue “alertada”, por medio de Twitter cuando el usuario Kevin Sánchez afirmó que presentaría en Fiscalía un aviso formal sobre Cáceres y el periodista Oscar Martínez, de El Faro, por “replicar mensajes afines a pandillas con el fin de atemorizar a la población aun cuando el art.345 C del Código Penal lo prohíbe”. Ante esto, Cáceres afirmó que la nueva reforma limitará su forma de trabajar. “Van a encontrar la manera de silenciarme y de intimidarme”.
El vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, defendió la reforma argumentado que, si los medios y los periodistas de aquel país no reproducen mensajes de pandillas, no deberían por qué tener miedo a las penas que impone la ley.