Todos los días se multiplican las estafas que tienen como blanco a WhatsApp, la popular aplicación de mensajería, y el motivo es simple: la app cuenta con millones de usuarios en todo el mundo y los delincuentes saben que allí pueden obtener grandes beneficios sin exponerse personalmente.
Estafas por WhatsApp: 10 recomendaciones esenciales para prevenirlas
Por ese motivo, es necesario tomar una serie de precauciones para evitar ser la nueva víctima de un robo de información o dinero en WhatsApp:
- Cambiar la contraseña predeterminada de acceso al correo de voz (que, por defecto, suele ser 1234 o 0000) y activar la verificación en dos pasos de la cuenta de WhatsApp.
- Nunca compartir el código de activación, ya que es un código único que permite iniciar la cuenta desde un dispositivo nuevo y nunca debe caer en manos extrañas.
- Establecer un pin personal, una tarea simple que se realiza en cuatro pasos: Ingresar a Ajustes/Configuración > Cuenta > Verificación en dos pasos > Activar.
- Si un familiar o conocido realiza un pedido por WhatsApp, siempre contactarlo mediante llamada directa para confirmar que es él realmente y no un delincuente que le robó la cuenta.
- Cambiar las contraseñas periódicamente y no relacionarlas con información personal fácilmente rastreable (es común usar la fecha de nacimiento o el nombre de padres en nuestra clave).
- Nunca brindar datos personales a consultas telefónicas de trámites que no se hayan iniciado personalmente (los estafadores suelen hacerse pasar por empresas u organismos estatales para quitarle información sensible a sus víctimas a través de WhatsApp con la excusa de “lo llamamos del banco” o “somos del Ministerio de Salud”).
- Cerrar la sesión de cualquier página, programa o plataforma en todos los dispositivos al terminar de usarlos.
- Realizar copias de seguridad de toda la información sensible guardada en WhatsApp (conversaciones, fotos, documentos o videos).
- Usar siempre conexiones a redes seguras para que la navegación esté debidamente protegida.
- Evitar, siempre que sea posible, el uso de servicios de WiFi públicos o abiertos, donde la seguridad es nula.