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lunes 6 de abril de 2026

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Clases en el pasto y sin polémicas, así fue la toma de la UNSJ

A pesar de que no hubo un aviso previo de los alumnos que decidieron tomar el CUIM, varios docentes se sumaron a la protesta y sacaron pupitres y clases a los espacios verdes.
Por Redacción Tiempo de San Juan

La asamblea de estudiantes en el Complejo Universitario Islas Malvinas sorprendió a gran parte de la comunidad educativa, que encontró las puertas cerradas y alumnos organizando una toma. La protesta fue organizada por un grupo de alumnos que aseguraban ser autoconvocados y que permitían el ingreso a alumnos y profesores siempre y cuando se dictaran clases públicas para permitir mostrar los problemas presupuestarios de la UNSJ.

La toma de la universidad comenzó a las 7 de la mañana y los alumnos se reunieron con las autoridades de las 3 facultades involucradas y con el rector de la UNSJ para aclarar cómo iba a ser la organización. Si bien fueron los estudiantes quienes organizaron y pusieron en práctica todo, las autoridades estuvieron al tanto e incluso ofrecieron su apoyo en caso de que hiciera falta.

Durante las primeras horas, según comentaron alumnos a Tiempo de San Juan, docentes y alumnos no sabían qué estaba sucediendo ni por qué había comisiones en las puertas, por lo que los encargados tuvieron que explicar la medida de fuerza. Luego, mientras transcurría la mañana y muchos más estaban al tanto, sólo hubo unas pocas discusiones con los estudiantes que no querían dejar sus datos en el ingreso. Es que los encargados de la toma habían decidido pedir el nombre, el documento y la carrera de los que entraran por motivos de seguridad, ya que querían tener constancia de quiénes habían entrado a las facultades mientras ellos estuvieron a cargo.

 

 

Más allá de las pocas discusiones que ocurrieron, la mayoría de los que querían entrar lo hacían sin problemas ya que la restricción era para aquellos profesores que no quisieran dar las clases de forma pública en los espacios abiertos.  Todos los alumnos podían entrar a las instalaciones, siempre y cuando dejaran sus datos en el ingreso.

De las puertas hacia dentro, el clima era de total tranquilidad en las facultades de Sociales, Exacta y Arquitectura. Los decanos hablaron con Tiempo de San Juan y aseguraron que, si bien no habían participado de la organización, estaban en comunicación con los alumnos. Raúl García, de la FACSO, fue quien mostró su apoyo de forma abierta a los alumnos e incluso explicó que habían analizado la posibilidad de asistirlos si decidían quedarse durante la noche también. Esta posibilidad no fue descartada en un principio, ya que la toma era por tiempo indeterminado.

En Sociales, hubo clases de varias carreras, entre ellas el taller de gráfica de la carrera de Comunicación. 

Carlos López, vicedecano a cargo de la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales, dijo que aunque no compartían la forma de reclamo, estuvieron en comunicación con los alumnos y entendían que el reclamo era justo. El responsable aseguró que en la casa de estudios se habían sentido los efectos de la merma en el presupuesto y por eso apoyaban los reclamos, pero a su vez mostró su preocupación por la interrupción de las clases. Según López, el acatamiento del paro había sido muy bajo durante las semanas de medidas de fuerza, por lo que la movilización estudiantil hizo que por primera vez el 90% del alumnado no tuviera clases.

A median mañana, había al menos dos clases simultáneas de exactas en el espacio verde que comparten con arquitectura. Una de Petrografía que había incluso trasladado el proyector al exterior y otra de microbiología que dictó el docente Emilio Paroldi. 

Los alumnos de la FAUD tuvieron una primera semana con fuerte afectación por los paros, según confirmó el decano Gustavo Gómez. El acatamiento alcanzó el 70%, pero luego disminuyó mucho la siguiente semana. Es que tanto profesores como alumnos de las carreras de diseño y arquitectura entienden que la falta de dictado de clases es especialmente perjudicial para ellos, que deben entregar trabajos prácticamente todas las semanas para aprobar las materias a fin de semestre. 

Atentos a esto, docentes de la cátedra Tipografía de Diseño Gráfico decidieron dar una clase pública durante la mañana de este lunes. Según explicó el profesor Nelson Serviño, permitieron que los estudiantes entregaran sus trabajos y los calificaron incluso cuando ellos decidieron no firmar el día. Esto significa que los docentes podrían sufrir un descuentos en sus sueldos, a pesar de que enseñaron y hasta calificaron alumnos. 

 

 

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