La opinión de Ricardo Coca:
Para Coca, decir que la enseñanza privada es más barata que la pública “es una falacia”
El Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ respondió a la serie de artículos de Ricardo Olivera, publicados en este medio. Leé la nota y participá del debate.
LA INVERSION EN EDUCACION SUPERIOR EN SAN JUAN
A diferencia de la década de los 90 donde hubo una estrategia deliberada de vaciamiento del Sistema Universitario público de Argentina, a partir del año 2003 comienza un fuerte período de expansión del sistema universitario y de crecimiento de la inversión en el sector científico tecnológico.
La diferencia entre ambos periodos es considerar a la educación un costo y no una inversión como lo hacemos hoy. Aún hay quienes quieren miran la educación bajo criterios economicistas de costo-beneficio, eficiencia, eficacia, etc.
Deberíamos preguntarnos;
¿A qué llamamos eficiencia en educación?
¿El sistema educativo es un costo o una inversión?
¿Bajo qué parámetros puedo realizar comparaciones entre el sector público y el sector privado?
Partir de variables incorrectas en investigación nos lleva a obtener resultados absolutamente incorrectos. A partir de una nota publicada en Tiempo de San Juan se afirma que “la enseñanza privada es mucho más barata que la de gestión pública”. Para ello se toma el presupuesto de la UNSJ y la UCC y se lo divide en el número de egresados resultando así una diferencia significativa entre ambas.
Dicha comparación es una falacia en cuanto son diferentes la estructura, las funciones y la forma de remunerar a los docentes.
Considerar que la UNSJ destina su presupuesto solo a formar egresados es un reduccionismo por lo menos malintencionado. La educación pública en San Juan tiene a su cargo museos, observatorios astronómicos, institutos de investigación reconocidos a nivel internacional, una prestigiosa orquesta sinfónica, y coros, comedores universitarios para sus alumnos, centros deportivos, etc. Es decir, docencia, investigación, cultura, deportes… todo ello forma parte de las funciones de la UNSJ. Resulta así un reduccionismo inadmisible asignar todo el presupuesto al número de egresados.
Otra diferencia es el modo de remuneración que en nuestra universidad se efectúa por dedicación (simple 10 horas, semi exclusiva 20 hs, exclusiva 40 hs), mientras que en las instituciones privadas se efectúa por hora cátedra. Los salarios docentes se determinan en la paritaria nacional e impactan lógicamente en el presupuesto. Sería un ejercicio interesante aplicar esta escala salarial en igual proporción de dedicaciones a la nómina de personal de instituciones privadas y ver cuál es el resultado. Por ende medir eficiencia con tales consideraciones es un ejercicio erróneo.
También es incorrecto tomar como tasa de egreso la relación cantidad de alumnos versus egresados de ese año. No puede utilizarse una variable stock con una variable flujo para tomar la tasa de egreso, la forma más correcta de hacerlo es tomar las cohortes aparentes. Esto es la cantidad de egresados de este año con los ingresantes de cinco años atrás, ello arroja una tasa de egreso en la Facultad de Ciencias Sociales del 17%, siendo la deserción y el desgranamiento un problema de la educación superior a nivel mundial.
Más allá del error de asignar tres graduados de psicología a nuestra universidad, carrera que no existe, dice el autor “hay un porcentaje de graduados de profesiones productivas relacionadas con la economía real…. Son más los que van a crear riqueza que los que van a vivir de la riqueza creada”. Es difícil suscribir esta concepción tecnocrática de la economía. Para que formar artistas, psicólogos, sociólogos, filósofos, etc. ¿Son estos parte del costo para el autor?. En la economía reconocemos tres sectores primario vinculado al sector agropecuario y extractivo, secundario vinculado a la industria y terciario los servicios. Estos últimos representan la mayor parte del PBI de la economía de los países desarrollados, considerar que los profesionales de este sector “consumen valor” es no comprender el funcionamiento de la economía.
Subyace en el artículo el tema de la gratuidad de la enseñanza, en efecto si es más eficiente el sector privado porque no transvasar al mismo toda la educación superior. Las universidades nacionales permiten que en un proceso de inclusión cualquier joven, independientemente de sus recursos económicos pueda acceder a la misma. Quizás seduce al autor un modelo como el de Chile donde el acceso a las carreras sigue segmentando a la sociedad y aumentando la brecha entre los que más y los que menos tienen. Esta discusión alimenta por hoy la agenda política del vecino país.
El principio de la responsabilidad social de la universidad y la necesaria rendición de cuentas de los recursos que recibe, nos obligan a ser responsables en el uso de los mismos. De ahí a sucumbir a un proceso de eficiencia como el expresado hay un abismo.
Propongo algunas formas de “eficiencia”;
a) Reducir al máximo el ingreso, controlar la matrícula es una forma de eficiencia.
b) Arancelar la educación pública, esto hará que los alumnos se esfuercen más.
c) Promover solo las carreras vinculadas con la economía real, abstenerse de promover aquellas que consumen valor.
d) Reducir salarios para eficientizar el gasto.
e) Dedicarse solo a enseñar, dejar de lado todas las otras funciones que generan costos.
Lógicamente es un programa que rechazo de plano, pero que seguramente seducirá al autor de la nota y a algunos sectores.
Yo sigo apostando a una educación inclusiva.
Atentamente;
Ricardo Coca
Decano Facultad de Ciencias Sociales UNSJ
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