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Editorial

El gesto de “Peto” Godoy: de ultra K al bando provincial

Reapareció luego de un tiempo con un perfil cambiado. Menos cerrado en el discurso ultra K, más proclive a acompañar con su voto el interés de San Juan. Una mano en el Senado con mucho significado. Por Sebastián Saharrea.

Por Redacción Tiempo de San Juan
Lo que es capaz de causar un maremoto político –o temblor de grado 11, como definió José Luis Gioja a la agencia DyN- como fue el mega pillaje del secretario López, puede resultar elocuente con la reaparición pública de Ruperto Godoy luego de un tiempo de silencio autoimpuesto.
Peto fue hasta ahora -y parece ser que el tiempo pasado queda correctamente empleado- la primera espada del kirchnerismo en la provincia y una de las principales en la Cámara Alta. Fue candidato a gobernador por el espacio referenciado sin medias tintas con la ex presidente CFK, y hay que decir que no hizo una elección pésima. En el Senado, emprendió siempre con la voz cantante en la defensa de las conquistas de los 12 años kirchneristas, en pelotón con algunos otros senadores que hoy parecen replantearse un posicionamiento tan frontal. Como Juan Manuel Abal Medina, nada menos que ex jefe de Gabinete de Néstor.
Pero las noticias, y también el ajedrez político de ir leyendo ubicaciones y perspectivas, hacen cambiar los tiempos a una velocidad impensada. La semana pasada, Ruperto Godoy levantó la mano por los dos nuevos integrantes de la Corte Suprema –Rosatti y Rosenkrantz-, no sería extraño tampoco que lo haga por el proyecto de jubilaciones y blanqueo impulsado por el gobierno nacional que dirige Macri.
El propio Godoy explicó una parte, y a la otra la dejó a la libre interpretación. Lo que dijo el fin de semana pasado en Paren las Rotativas (domingos a las 21 por Telesol) en su reaparición pública luego de un año de escasas apariciones fue que votó en favor de los integrantes del máximo tribunal por una decisión personal de acompañar los intereses de la provincia, y luego de haberlo conversado con el gobernador Uñac. Primer dato político de relevancia.
El otro, que no lo pronunció a voz en cuello pero lo dejó bien en claro, es que no está dispuesto a acompañar con su pellejo el incendio generalizado del espacio K después de las contundentes revelaciones de corrupción motorizadas por el valijero de madrugada en el convento. En criollo, hasta acá llegó mi amor.
Habrá que detenerse en lo primero, porque no es un hecho menor. Es que Godoy siempre mostró independencia de criterio respecto del interés provincial en sus ya más de 10 años en la Cámara Alta. Que no es ni malo ni bueno, sólo una definición. Ahora, a un año y medio de dejar el asiento y movilizado por las noticias de todos los días, parece comprender la necesidad de abrir el juego.
Se trata también de un gran paso adelante para el gobernador Sergio Uñac. Quien ya había tenido una señal clara de Maira Riofrío, la otra ocupante de una banca por el oficialismo provincial en la Cámara Alta. Desde principios de año, Riofrío leyó la misma situación que ahora alcanza a Godoy, y también se encargó de decirlo en perfecto español en Paren las Rotativas. Señaló la legisladora que votó de acuerdo a los intereses de la provincia y luego de hablarlo con Sergio Uñac, y le levantó la mano nada menos que al acuerdo con los fondos buitres. Fue en marzo y Godoy lo rechazó de plano.
Con ésta movida en el tablero, ahora el gobernador sanjuanino suma gran poder de fuego en una de sus principales apuesta de su gestión como es la de mantener buenas vibraciones con el gobierno nacional encabezado por Mauricio Macri. Y si el Congreso es la arena donde se libarán buena parte de los duelos políticos del año, el hecho de que Godoy haya decidido reportar a la fila de los provinciales junto a Riofrío le permitirá a Uñac mayor fortaleza en ese ida y vuelta con el presidente.
El nuevo tablero le permitirá al mandatario sanjuanino sumar a las dos bancas del oficialismo al voto de los proyectos que la Nación considere gravitantes, con el agregado de que la tercera banca corresponde a Roberto Basualdo, más corrido que nunca al macrismo. En Diputados, la terna de José Luis Gioja, Daniel Tomas y Daniela Castro mantiene una postura firme en su rol opositor, aunque los últimos acontecimientos de López ponen los puntos suspensivos que se vieron en la última votación. Acompañar, pero hasta la puerta, como se vio en el tratamiento de jubilaciones y blanqueo, justo el día del impacto de Lopecito.
Volviendo al Senado, la definición de Godoy no parece haber sido una excepcionalidad por un caso especial como el de los cortistas, sino más bien el ensayo de una tendencia que tendrá nuevos capítulos. No le costó al senador separarse de sus compañeros de espacio: es tal la convulsión en los bloques parlamentarios luego del impacto de las imágenes del secretario de Obras con ojos desorbitados y casco puesto, que cualquier movimiento como éste, que en otras ocasiones hubiera ocasionado un sisma, hoy aparece teñido por la lógica.
Pruebas al canto. No fue sólo Godoy quien prefirió recalcular en el primer proyecto complejo que aterrizara a tratamiento a la Cámara. La votación de Rosatti y Ronsenkrantz se llevó el apoyo de un puñado generoso de legisladores que se habían juramentado contra la pretensión de Macri, entre ellos algunos kirchneristas del espacio duro. Con lo que el bloque pareció estallar entre los comandados por Pichetto –cada vez más alejado de CFK- y los del neuquino Marcel Fuentes, por citar a alguno de los ultra k que siguen defendiendo los trapos en medio del vendaval.
La divisoria de agua en ese tratamiento de los nuevos cortistas fue la actitud de los ahora nuevos supremos de haber aceptado previamente una vía exprés –claramente un subterfugio- antes de tomar el camino institucional. Hubo quienes mantuvieron que ése era un pecado original que teñía todo lo sucesivo, hubo quienes se consideraron resarcidos por el cambio de vía y levantaron la mano a favor, como los liderados por Pichetto, Godoy, y en un solo caso la sanjuanina Riofrío. Aunque su objeción tuvo que ver exclusivamente con una cuestión de género, en reclamo de una cortista mujer, y cuando su voto ya no hacía falta.
Ahora se viene el debate por un tema aún más espinoso, el del proyecto para pagar juicios jubilatorios que contiene también el polémico blanqueo de capitales. No será extraño que Godoy termine apoyando, más bien parece por lo que afirmó en su reaparición que está más cerca de hacerlo que de rechazarlo.
Nuevamente, la divisoria de aguas será el interés provincial, seguramente también en sintonía con la senadora Maira Riofrío. Godoy ya marcó un rumbo para lo que queda de su gestión, un año y medio más: tomar distancia del discurso encendido cerrado en el kirchnerismo. Lo demostró con su pedido en Paren las Rotativas para que Julio De Vido se despoje de sus fueros y que explotó en todos los medios políticos del país. Tiene razonabilidad: hasta que no lo haga, todas las sesiones aparecerá el mismo tema y el bloque se quedará sin un integrante al menos, sin contar los otros ultra K que todavía no aparecen. Pero que sea él quien lo pide marca, al menos, una bisagra.
Tampoco habrá que despojar a la movida del condimento del interés político, a la luz de los beneficios de una reaparición en ese tono y a la expectativa del recambio parlamentario que se viene. Aún en el asiento que hoy ocupa y que podría ser pretendido por el propio José Luis Gioja.
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