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domingo 5 de abril de 2026

El ex fiscal bloquista al que Macchi apeló para que lo defienda

Es Alfredo Castillo, primer fiscal de Estado adjunto y luego activo diputado bloquista. De altísimo perfil en la Alianza, polémico en la ley seca y alfil de Wbaldino Acosta. ¿Para qué lo citaron a declarar?
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Sebastián Saharrea

A Alfredo Castillo nunca le fueron indiferentes los momentos agitados de la política ni las idas y vueltas institucionales, desde los juicios políticos hasta la creación de la Fiscalía de Estado, el organismo pensado para defender los intereses de la provincia y que aparece ahora en el ojo de la tormenta en el jury al juez Carlos Machi. Por eso no resultó extraño que desfilara esta semana como uno de los testigos del enjuiciamiento contra el magistrado, convocado por el propio juez al que Castillo ya había comenzado a defender desde sus contactos políticos por las redes sociales.

Igual no fue demasiado lo que pudo colaborar con él, y hasta su testimonio sirvió para confirmar algunas maniobras turbias. Alfredo Castillo es un abogado que pertenece al propio plantel de la Fiscalía (es subdirector de área de Contencioso Administrativo y Control de Constitucionalidad) y que postuló dos veces para dirigirla, pero no tiene ningún contacto con las causas escandalosos por cuyos fallos se acusa a Macchi, por lo que en la audiencia se dedicó a comentar cómo son los mecanismos internos de reparto de las causas hasta que tuvo que contestar repreguntas incómodas. Al menos, según lo que se pudo recoger entre quienes asistieron a su testimonio el lunes por la mañana, porque la presidencia del Jurado de Enjuiciamiento impidió escucharlo a este periodista (a instancias de la defensa del juez) teniendo en cuenta su condición de testigo.

La relación de Castillo con el escenario político que alumbró la creación de la Fiscalía de Estado es bien antigua. El organismo fue impulsado por la reforma constitucional de 1986 y su ley respectiva de de octubre de ese año. El lunes, Castillo dijo en la audiencia que él en persona participó de la creación de esa ley y tres años después fue uno de sus beneficiarios: en 1989 fue el primero en ocupar el cargo de fiscal de Estado adjunto, que se cubre por propuesta del Ejecutivo (en ese entonces Carlos Gomez Centurión) a la Legislatura.

Cuando tuvo que explicar quién era el fiscal cuando él asumió, recordó que el cargo estaba en manos de Julio Correa, posteriormente juez federal destituido. Luego fue el turno de Luis Suárez y finalmente de Pedro Rodolfo Quiroga, un funcionario que falleció en 2002 y que fue nombrado varias veces en el jury de este escándalo. En alusión a él fue cuando Castillo dijo las cosas más jugosas porque es cuando ocurre el raprto interno de causas, con la sospecha de que las que “iban a recibir” sentencias millonarias se las daban a los abogados señalados, en este caso Norberto Baistrocchi. Cuando terminó de hablar sobre el circuito interno en Fiscalía fue preguntado por las causas más delicadas. Y allí admitió que “no bajaban” y se las daban directamente a Basitrocchi.

Castillo tuvo que irse como fiscal adjunto cuando cambió el gobierno en 1991: Jorge Escobar nombró en ese cargo a Pascual Alferillo, actual camarista civil. Pero la vocación de Castillo por ascender en este organismo clave pudo más: se presentó dos veces ante el Concejo de la Magistratura para ser fiscal de Estado, una en 2003 cuando resultó electo Mario Díaz (actualmente procesado penalmente por el escándalo) y otra cuando Díaz renunció y fue designado Guillermo De Sanctis hace casi dos años. En ambas no llegó a la terna.

Pero a la verdadera notoriedad, Castillo la alcanzó como dirigente político del Bloquismo en los tiempos de apogeo de la Alianza encabezada por Alfredo Avelín. De hecho, Castillo fue uno de los legisladores más enérgicamente defensores desde su banca de los embates de la oposición. Era también un hombre de confianza de la coalición, que se rompió en agosto del 2002 cuando Avelín fue destituido. Por esa confianza, Castillo había sido designado como presidente de la Sala Enjuiciadora ante un eventual juicio político, y el día que le tocó desde allí resolver sobre Avelín fue uno de los 20 votos que decidió la destitución del gobernador por la “pasividad mostrada a la hora de brindar soluciones”.

Castillo había comenzado su gestión como legislador provincial en 1999, en la lista aliancista y por el Bloquismo. Y dentro del bloquismo, alineado indisimulablemente con Wbaldino Acosta –vice de Avelín y gobernador luego de su destitución- lo que le valió muchos encontronazos con la línea de los Bravo.

Tal vez el proyecto que más lo marcó fue el de la ley seca, una regulación para los boliches que aún hoy rige luego de varios cambios. Castillo tomó el guante en 2001 de los reclamos de la Fundación Padres, una entidad que se había formado luego del terrible accidente de 1999 cuando tres chicos murieron en un accidente volviendo del dique Ullum. La movilización fue tan implacable que hasta salía a los controles con la policía, y Castillo decidió emprender una ley absolutamente restrictiva.

Redactó e impulsó en Diputados la ley que fue aprobada en noviembre de 2001 y que fijaba terminantes prohibiciones a la venta de alcohol en los boliches. Eso lo puso en el pico de su alto perfil en los medios y en los ámbitos políticos, y lo enfrentó en una pulseada feroz con los bolicheros, Al final, al año siguiente se aceptó vender alcohol hasta las 3,30 y hubo paz.

Pero más allá de eso, fue un legislador que nunca le escapó a los debates encendidos. Tanto defendiendo los trapos de “su” gobierno de Wbaldino como embistiendo contra el primero de Gioja, entre 2003 y 2007. En 2002, se peleó con “un medio periodístico local” porque había publicado que era beneficiario de un crédito por un juicio contra la provincia por los bonos SAJU pero en realidad era su padre escribano, patrocinado por el propio vicegobernador.

En 2004, en medio de la reformulación de los contratos por los diques como consecuencia de su abandono dos años antes, Castillo desde su banca descreyó del aporte nacional para la construcción de Caracoles y luego Punta Negra. Un año más tarde fue candidato a diputado nacional por el Bloquismo, un comicio que marcó la debacle partidaria. Salió tercero, pero dijo: “Salimos en segundo lugar porque el justicialismo ha ganado en sus dos versiones (Gioja y Basualdo)”.

Y desde allí partió desde el Bloquismo junto a otros disidentes como Miguel Arancibia. En 2007 fue candidato a vicegobernador por el GEN: en fórmula con Diego Seguí obtuvieron el 2,14% de los votos.

En la audiencia del lunes, fue poco lo que pudo agregar respecto de las causas específicas por las que se imputa a Macchi, con quien Castillo tiene algunas amistades en común. Sí fue –según los testigos- funcional a la defensa del juez, que busca probar que la Fiscalía era un agujero negro, y que estaba en conocimiento de las cosas turbias que ocurrían allí adentro.

Eso es lo que dicen los panfletos e informaciones circulados por los allegados de Macchi y subidos a las redes sociales por los amigos y familiares del magistrado enjuiciado, que el propio Alfredo Castillo posteó en su Facebook en los últimos días.

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