San Juan se posiciona en el primer lugar del ranking nacional de personas con mayor índice de morosidad en el cumplimiento de sus créditos. Según un informe elaborado por la consultora Analytica, utilizando datos del Banco Central de la República Argentina, el 36% de los deudores sanjuaninos registra atrasos superiores a los 90 días en sus pagos. Esta cifra sitúa a la provincia por encima de otros distritos con problemáticas similares, como La Rioja, que presenta un 35,3%, y Catamarca, con un 34,8%.
Esta situación evidencia una marcada brecha geográfica y territorial en la capacidad de pago de los hogares argentinos. Mientras que en San Juan y otras provincias de la región cordillerana y del norte los niveles de incumplimiento superan con creces el 30%, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la tasa de mora es significativamente menor, alcanzando apenas el 16,1%. La diferencia de casi 20 puntos porcentuales entre San Juan y la capital del país pone de manifiesto cómo el deterioro económico impacta de manera desigual según la ubicación geográfica de los deudores.
Los expertos asocian estos elevados niveles de morosidad en San Juan a factores estructurales que afectan a la región, tales como la alta informalidad laboral y los menores ingresos promedio en comparación con otros puntos del país. A esto se suma una menor profundidad del sistema financiero local, lo que genera un escenario donde las familias enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones y acceder a nuevas fuentes de financiamiento. En este sentido, la mora se convierte en una expresión financiera de desigualdades económicas que ya existían previamente en el territorio.
Un dato relevante del informe es que la morosidad no está directamente relacionada con el tamaño de las deudas. Aunque en provincias de la Patagonia se registran los montos de endeudamiento por persona más elevados del país, ninguna de ellas figura entre las jurisdicciones con más incumplimientos. Por el contrario, en San Juan y el norte argentino, donde el acceso al crédito formal suele ser menor en relación con su población, los niveles de falta de pago son los más críticos, reflejando las barreras que enfrentan los hogares con empleos más precarizados para sostener sus compromisos financieros.
Alerta por los jovenes
El impacto en los jóvenes destaca como uno de los fenómenos más preocupantes. Según Analytica, entre las personas de 18 a 30 años, la morosidad alcanza casi el 40%: 39% para hombres y 38,1% para mujeres. En montos involucrados, los hombres presentan un 27,9% y las mujeres un 26,8% de irregularidad. La consultora vincula estos datos con el deterioro de la inserción laboral juvenil. La tasa de desocupación en mujeres de 14 a 29 años subió de 13,8% a 16,8% entre finales de 2024 y 2025, y en hombres pasó de 12,5% a 16,2 por ciento.