Cada vez son más los sanjuaninos que tienen dificultades para cumplir con el pago de sus créditos. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre la base de registros del Banco Central, muestra que el 37,4% de los deudores de la provincia registra al menos una deuda con más de 90 días de atraso.
Además, al medir el volumen total de los créditos impagos, San Juan alcanza un índice de morosidad del 19,8%, un dato que la ubica entre las cinco provincias con peor desempeño del país.
Aunque ambos porcentajes parecen referirse a lo mismo, en realidad miden cuestiones diferentes. El 37,4% refleja la proporción de personas con algún crédito en mora, mientras que el 19,8% corresponde al llamado "ratio de irregularidad", que calcula qué porcentaje del dinero prestado se encuentra en situación de atrasos. Es este último indicador el que utiliza el informe para elaborar el ranking nacional.
En esa clasificación, San Juan comparte los primeros puestos con La Rioja (22,8%), San Luis (20,1%), Catamarca (20%) y Santa Cruz (19,8%).
Bancos versus billeteras virtuales
El informe muestra que el mayor deterioro se registra en las plataformas financieras digitales. En San Juan, la morosidad en billeteras virtuales alcanza el 31,9%, mientras que el 41,2% de quienes obtuvieron financiamiento a través de estas plataformas que se manejan a través del celular presenta atrasos en los pagos.
En el sistema bancario la situación también preocupa, aunque es menos grave. Allí, la morosidad se ubica en 13,4% y afecta al 16,5% de los deudores bancarios.
Hace unos días se conoció justamente que el gobierno provincial le ha pedido al agente financiero de la provincia –el Banco San Juan- que refinancie las deudas de los morosos y que aplique tasas de interés más bajas de las que tenían los créditos al momento de otorgarlos. Oficialmente la entidad crediticia no ha respondido al pedido.
Por otro lado, el panorama provincial replica una tendencia que se observa en todo el país: mientras la morosidad bancaria en Argentina llega al 12,3%, en las billeteras virtuales trepa al 29,6%, el nivel más alto registrado hasta ahora e incluso por encima de los valores alcanzados durante la pandemia.
El informe revela que seis bancos explican el 75,9% de los préstamos en mora (equivalentes a 6,9 billones de pesos: Banco Galicia (17,8%), Banco Nación (16,1%), Banco Santander (15,3%) y BAPRO (12,0%).
En billeteras virtuales, las cinco mayores firmas que concentran el 50% de los créditos en mora ($2,4 billones), son Tarjeta Naranja (24%), Naranja Digital Compañía Financiera (18,8%) y Mercado Libre (17,2%).
Un problema que golpea sobre todo a las familias
El deterioro del crédito no afecta por igual a todos los sectores. Según el informe, las mayores dificultades para cumplir con los pagos se concentran en las familias, mientras que la situación de las empresas, aunque también empeoró, se mantiene muy por debajo.
En mayo de 2026, la morosidad de los hogares con bancos alcanzó el 12,3%, frente al 3% registrado entre las empresas. Ambos indicadores vienen en aumento desde fines de 2024, pero el deterioro es mucho más marcado entre las familias.
A nivel nacional, el peso de la deuda impaga también refleja esa realidad. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran el 73% del saldo irregular de las familias, con una cartera morosa de $3,2 billones en préstamos personales y $2,8 billones en tarjetas de crédito.
Los jóvenes, los más comprometidos
El trabajo también identifica a los jóvenes como el grupo con mayores dificultades para sostener el pago de sus créditos. Entre quienes tienen entre 18 y 34 años, casi cuatro de cada diez presentan atrasos.
La situación es todavía más delicada entre los menores de 24 años: el 40,9% de los créditos otorgados a ese grupo está en mora, y ocho de cada diez corresponden a préstamos obtenidos mediante billeteras virtuales.
El informe vincula el aumento de la morosidad con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios desde fines de 2023. Según el CEPA, esa caída de ingresos explica buena parte de las dificultades que enfrentan las familias para cumplir con el pago de sus créditos.