La entrada a la casa de la familia Sarmiento, en Albardón, está tapizada de esculturas realizadas con mármol travertino, y bloques en bruto de la misma piedra por todos lados. Son dos reconocidos artesanos del departamento que comenzaron con la cerámica y terminaron volcándose totalmente al mármol sanjuanino.
Fondos mineros para el travertino convertido en bachas y en obras de arte
José Luis Sarmiento ganó un subsidio del Ministerio de Minería. Ya compró una máquina y proyecta en grande. Por Viviana Pastor.
José Luis Sarmiento ganó un subsidio del programa de Asistencia Financiera para la Pequeña y Mediana Minería, puesta en marcha por el Ministerio de Minería de la Provincia.
Recibirá $250.000 para comprar maquinaria que le permitirá trabajar con más seguridad y más rápido. "Ya recibí la primera partida de $125.000 y compré el compresor que me permitirá hacer todo neumático y sin levantar polvillo ya que trabaja con agua. La segunda parte es para comprar más máquinas y arreglar otras que tengo rotas, además estamos ampliando el taller donde trabajo con mi hermano, con recursos propios”, dijo José Luis.
Fue el intendente de Albardón, Juan Carlos Abarca quien lo invitó a reunión informativa a la que asistió el Ministro de Minería, Alberto Hensel, y ahí se enteraron del programa de subsidios.
Hizo los talleres, presentó el proyecto y salió ganador junto a otros 63.
"Es importantísimo porque para nosotros esta máquina estaba muy lejos de nuestro alcance y es elemental para cuidar nuestra salud y el medio ambiente porque no despide polvo. Nos hubiera llevado años de trabajo poder comprar esta máquina. Es muy importante que el Ministerio haya puesto los ojos en los que hacemos minería artesanal”, apuntó José Luis.
Las máquinas les permitirán poner el foco en el pulido de travertino. "Hay materia prima que se lleva sin pulir a Buenos Aires, Córdoba y Rosario, y con esta máquina podremos darle ese valor agregado de pulido a pisos y placas. Por semana al menos un camión sale con placas sin pulir y la idea es que salga todo pulido de San Juan”, contó.
A más largo plazo los Sarmiento proyectan una marmolería más completa y necesitarán mano de obra. "Cuando tenemos trabajos grandes acá, contratamos gente que nos ayude. Por suerte en el departamento siempre nos apoyan, se hicieron piezas importantes para la fuente de la plaza y el Cristo, que llevan piezas de travertino nuestras”, señaló José Luis.
También destacaron el apoyo de muchos empresarios de la Ciudad que apuestan a este trabajo artesanal y siempre les están pidiendo productos, como Rubén Dallazuana y Juan Diapolo.
Gracias a esta demanda, el taller usa al menos una tonelada de travertino por mes.
Hoy, lo que más ganancia les deja son las bachas, tienen un comprador mayorista que vende en Buenos Aires y eso les dejará una buena rentabilidad. Lo importante, explicaron, es la continuidad y el volumen. Los diseños son consensuados, ellos proponen un modelo y también los compradores sugieren.
Pero los hermanos son grandes artistas y no piensan dejar de lado la explotación de esa veta por lo que siguen realizando esculturas en travertino. "Somos autodidactas en este arte”, aseguraron.
Las mesas ratonas tienen diseños de la iconografía aborigen que realizan calando la piedra con ácido. "No es peligroso, ya estamos acostumbrados”, dijo Daniel. Una de esas mesas fue vendida en Alemania a un hombre que pagó más por ella que por otra de mármol de Carrara.
Una bañera de una pieza de travertino fue vendida por un tercero a un comprador de Estados Unidos que, dicen, pagó por ella 20.000 dólares, claro que los Sarmiento recibieron bastante menos.
El inicio con la cerámica
Hace 30 años José Luis terminaba el secundario y después de trabajar un tiempo en la construcción, en un viaje al Norte del país aprendió a trabajar la cerámica negra. Investigó y se especializó en la iconografía de las culturas de pueblos originarios. Realizaba urnas funerarias y vasijas varias con formas antropomorfas y zoomorfas, lo que le valió un reconocimiento nacional por esos exquisitos trabajos de terracota terminados en horno a leña y ahumados. Con eso recorrió el país vendiendo en ferias artesanales y hasta una venta mayorista llevó esas piezas a una exposición en España.
Lograron un puesto de venta fijo en Puerto Madero, donde abunda el turismo internacional, y eso les permitió dejar las ferias y estabilizarse en el taller de Albardón. Por sugerencia de otros artesanos, empezaron a explotar las posibilidades del travertino para usar los materiales del lugar. A la piedra le aplicaron la gráfica de la cerámica y complementaban el trabajo de ambos materiales. Pero ahora sólo producen con piedra.
"Empezamos con cosas chicas y fuimos ampliando a las bachas, morteros, mesas ratonas, bancos de piedra, y mesas. Al principio nos dejaban sacar sin costo el travertino de la cantera de Marconi, todo lo que para él era descarte; ahora vamos comprando bloques más grandes en canteras de Albardón”, contaron.
Pero además, estos artesanos están muy comprometidos con la comunidad y siempre que pueden y los convocan realizan talleres para que grandes y chicos aprendan a tallar la piedra y que el oficio no se pierda.
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