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sábado 4 de abril de 2026

Historias

Punta Negra se convirtió en un semillero de pequeños emprendimientos

La apertura del perilago del nuevo dique se convirtió en el lugar ideal para que los vecinos de Ullum y Zonda puedan conseguir nuevas salidas laborales.
Por Redacción Tiempo de San Juan

El dique Punta Negra se convirtió en la nueva joyita turística de San Juan y junto a los visitantes y las tardes de mate surgió la posibilidad de nuevos emprendimientos y salidas laborales. Las autoridades provinciales permiten la llegada de vendedores y puestos de comida bajo ciertas normativas y los zondinos y ulluneros son los que más provecho sacan.

Los puestos de sánguches son lo más común pero también existe una buena cantidad de vendedores ambulantes y otras ideas originales para sacar provecho a la movida turística que crece en Punta Negra. La prohibición de hacer asados en el lugar es también un punto a favor de los que venden comida, ya que saca del apuro a los que no llevaron una comida preparada para el día de relax.

Te contamos la historia de 3 emprendedores que encontraron tierra fértil para sus propuestas en la orilla del fantástico lago azul.

Oscar, el chacarero de las semitas más ricas

Don Castro llega con su moto con carro y semitas calentitas y es imposible negarse a las delicias que ofrece. Este chacarero deja sus tierras cultivadas unas horas durante los fines de semana y feriados y ofrece de mesa en mesa primero y luego desde un stand que arma en pocos minutos con una mesa plegable.

Oscar incluso usa guantes para entregar las semitas y los panes, “porque a muchos les importa que el servicio sea bueno”, según él mismo cuenta. También vende dulces caseros, que hace con su mujer usando la producción de su propia finca en Ullum.

Miguel y Gabriel, un cambio de rubro con mucha picardía

Estos zondinos consiguieron el permiso para ubicarse con un gazebo cerca del embarcadero y se convirtieron en los “sangucheros” más tentadores de esa zona. Miguel es chofer  pero hace poco se quedó sin trabajo y Gabriel es plomero, pero decidió ocupar sus días libres en acompañar en el nuevo negocio a su primo.

Los dos venden sánguches de jamón crudo a fuerza de carisma, chistes y ofrecerle a los que pasan cerca “una probadita” del producto. Una vez que algún turista testea el jamón hecho por un productor de Zonda o el pan casero “de la señora del camping del Cerro Blanco” no hay vuelta atrás. Es obligatorio llevarse un sánguche para disfrutar bajo el sol.

Ingenio y cuidado del ambiente, la apuesta de Jorge y Rolando

Aunque no son de los departamentos cercanos, estos dos cocineros todo terreno supieron sacarle el jugo al boom de Punta Negra. Los responsables de “Estilo comidas” llegan al parador más concurrido amasan, arman y fríen pastelito frente al público.

Como está prohibido hacer fuego, los cocineros se las ingeniaron y consiguieron el permiso para llevar una cocina hecha con un lavarropas viejo y una garrafa, que les permite calentar el disco en el que fríen sus delicias saladas. Para no quedarse atrás, Jorge y Rolando también ofrecen sánguches de jamón crudo.

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