"De no acelerarse la discusión y dados los ciclos
productivos, los alivios podrían llegar demasiado tarde al agro”, señaló el
presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Fabián
Tarrío, y agregó: "En el sector todavía el poncho no aparece". Lo
dijo durante el encuentro ante más de 130 dirigentes en el plenario
agroindustrial realizado en la sede de la entidad. El ministro de Agroindustria
de la Nación, Ricardo Buryaile, por su parte, reconoció la fuerte presión
fiscal que aqueja al sector y además anunció que el año que viene se realizará
un censo agropecuario que no se lleva a cabo desde el año 2002.
"De cada 100 pesos que los consumidores pagan por sus
alimentos agropecuarios, $40 corresponden a tributos contenidos en el precio de
venta final, de los cuales $12 corresponden al IVA, $10 a Seguridad Social, $8
a Ingresos Brutos, $5 al Impuesto a las Ganancias, casi $3 al Impuesto al
Cheque y $2 al Impuesto Municipal. Con esos números en la mano, los productores
agropecuarios de todo el país solicitaron una reforma tributaria integral
urgente para mejorar la rentabilidad de los productores”, dijeron desde CAME.
El reclamo se realizó durante el Plenario Nacional de
Economías Regionales de CAME, donde 100 entidades de pequeños y medianos
productores de 29 complejos agroindustriales se reunieron para compartir sus
inquietudes y puntos de vista sobre la actualidad socioeconómica del sector.
Buryaile destacó que "los problemas de las economías
regionales tienen múltiples factores como la distancia a puerto, capacidad de
negociación, problemas fitosanitarios, presión fiscal, etc", y resaltó
como positivo los incrementamos en el uso de fertilizantes, maquinaria agrícola
y las exportaciones de granos y carne. El ministro se comprometió el año que
viene a realizar un censo agropecuario que no se lleva a cabo desde el año
2002.