El Gobierno consiguió colocar en el mercado dos bonos por un
total de 76.400 millones de pesos. De esa cifra, $ 53.600 millones las obtuvo
por la colocación de un bono a 10 años de plazo por los que pagará una tasa
fija del 15,5%. Los otros $ 22.800 millones los cosechó a cambio de un bono a 7
años de plazo, colocado a una tasa, también fija, del 15,5%.
La "curva invertida”, es decir la tasa de interés más alta
por el bono más corto, y la tasa más baja por el bono largo, se debe a que la
gran apuesta de los inversores es aprovechar por más tiempo una tasa de interés
que consideran atractiva, en función a la inflación esperada y a la evolución
del tipo de cambio.
Por el monto, por el plazo, y sobre todo porque es a tasa
fija, el Gobierno considera que esta es una emisión histórica. Nunca antes se
había logrado financiamiento en estas condiciones en moneda local.
Lo notable de esta colocación es que dos tercios de la
demanda se cubrió con unos 3.800 millones de dólares que entraron en las
últimas horas al país, propiedad de fondos de inversión extranjeros que se
tiraron de cabeza sobre los papeles ofrecidos por la Argentina.
Para el Tesoro, estos fondos alcanzan para financiar la
mitad del déficit fiscal del cuarto trimestre del año, según confiaron a Clarín
fuentes del ministerio de Hacienda y Finanzas.