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domingo 5 de abril de 2026

El hombre fuerte de la UIA

La historia de fe de Méndez y la Difunta Correa

El nuevo dueño de la fábrica autopartista dijo que fue muy difícil la negociación con la empresa en manos de un fondo buitre, pero tuvo el apoyo del gobierno nacional y provincial. Su primer tambor de plástico lo llevo con agua a Vallecito y ahora quiere volver. Aún conserva la Ferrari que era de Menem. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Viviana Pastor

Debutó como empresario en San Juan, en 1974 puso su primera fábrica de tambores de plástico, Tarsa, y allí selló su compromiso de fe con la Difunta Correa. "Mi primer tambor de plástico le pusimos agua y se lo llevamos a la Difunta Correa. Seguro vuelvo a la Difunta, ahora estoy jugado de vuelta, a los setenta y pico estoy de vuelta empezando, pero esta es una provincia de mi afecto”, dijo Héctor Méndez, el nuevo dueño de la fábrica autopartista.

El fotógrafo le pidió que se ponga de pie y él buscó el bastón de acrílico en el que se apoya, hubo una intención de ayudarlo a levantarse del sillón pero él atajó: "No, intento no pedir ayuda para no acostumbrarme”. La escena lo pintaba como el empresario activo e independiente que es, como el hombre que con sus 75 años sigue trabajando. 

Méndez tomó posesión de la fábrica de mazos de cables el lunes 27, luego de 5 meses de negociaciones con la multinacional Delphi Packard, en manos de los fondos buitres que lidera de Paul Singer y que siguen acosando las finanzas del país.

El actual presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), dijo que fue muy difícil negociar con los fondos buitre y que tuvieron muchas limitaciones. Fuertemente enfrentado con el Gobierno Nacional, aseguró que esa relación no influyó en forma negativa en las negociaciones y que recibió mucho apoyo de los gobiernos nacional y provincial.

Recordó con emoción sus primeros pasos como empresario en San Juan, cuando en 1974, atraído por la industrias olivícola y por el Plan Huarpe que había puesto en marcha Eloy Camus, instaló su primera fábrica en el Parque Industrial Chimbas.

"Venía mucho a San Juan y decidí instalarme acá porque el mercado estaba en esta zona. Tenía maquinas importadas de Alemania y el plan de Camus estaba hecho para la industria y nos venía bien. Veníamos a buscar el mercado de las aceitunas que estaba en caída en ese momento en función de los cascos de la madera de roble que no se hacían más y se hacían de álamo pero esto provocaba que perdiera salmuera y no resultaba. Empezamos a ver la industria de la aceituna y pusimos la fábrica acá y me encantó. En ese momento era ‘La fábrica mía’, mi gran experiencia como empresario”.

Más de 15 años manejó la fábrica chimbera e hizo grandes clientes y amigos, "muchos aceituneros que empezaban a dar el gran salto porque en esa época empezaba a crecer el negocio de la aceituna en forma exponencial, mucho antes que vinieran todas estas inversiones en el área de la aceituna. Tenía 60 empleados y funcionaba muy bien. Después hizo otra inversión en San Luis, planta que todavía conserva, y vendió la planta de San Juan a un grupo holandés, "lo importante es que sigue estando”.

-¿Como llega a la negociación por Delphi?
-Por gente relacionada que me trae el negocio hace unos años, fue un primer paso pero no nos interesó. Hace poco volvieron otra vez a traernos la propuesta porque se iban y dijimos ‘a nosotros nos gusta el plástico’, soy presidente de la Cámara del Plástico desde hace 20 años y conozco bien el sector y el sindicato, sabía que me gustaba. Kicillof me dijo: ‘hay que tener ganas con 75 años de seguir haciendo cosas’, bueno es lo que me gusta, si no, no estaría. 

-¿Tuvo alguna ayuda el gobierno en la negociación?
-Sí, de los dos gobiernos, nacional y provincial, nos acompañaron. Nosotros recién tomamos posesión hace algunos días, estamos muy tiernos. Pero el gobierno tiene toda la disposición hemos tenido charlas y van a acompañar seguramente tanto el nacional como provincial. Acá estuvimos reunidos en el gobernador Gioja y ha tenido una enorme angustia para que estas fuentes de trabajo no se cerraran. Pero la preocupación, con el gobernador a la cabeza, también fue de sus ministros y secretarios que han sentido la necesidad de defender esta empresa y partimos de la base de esa realidad. Después vendrá ayuda de cosas específicas que hemos pedido, que podrán acompañarnos o no, ya veremos. En principio nos han acompañado porque es un desafío muy grande.

-¿El gobierno nacional no puso ninguna objeción?
- No, al contrario, nos acompañó. El gobierno se comportó muy interesado en el tema.

-¿No estaban molestos por sus críticas? Porque justo cuando se cerraba la negociación por Delphi usted salía a ponerle techo a las paritarias…
-Puede generar ruido, pero creo que cuando uno es honesto… si yo me tengo que callar la boca porque me van a ayudar tampoco a ellos les sirve, no tiene valor, el valor de las cosas es si uno las puede hacer de frente ‘¿me van a ayudar sí o no?’ Si me van a ayudar para que diga algo a favor, no me ayuden. El gobierno sabe que yo soy una persona crítica, jamás he hecho política ni hago crítica política, hago críticas que parecen políticas pero son empresarias, como representante de los empresarios, como un sindicato representa a los trabajadores y que es una postura absolutamente legitima, la mía también.

-¿Le gusta ser presidente de la UIA?
-Sí, me genera mucho trabajo pero me encanta y ya termina, es mi tercer mandato. Fui tres veces presidente. El ego se hincha un poco pero creo que es así, soy honesto no ando con muchas vueltas. Es una experiencia maravillosa haber estado con pares, haber hecho lo que hicimos en momentos difíciles, he sido presidente en mis tres mandatos bajo gobiernos kirchneristas lo cual no es menor.

-¿Qué le dijeron de la fábrica? ¿En qué condiciones está?
 -Bien, desde el punto de vista de la gente, desde el punto de vista de la actividad, bien. Hay cosas que hay cambiar, que vienen con complicaciones y hay que tratar de ajustarlas. Fue una compra muy ajustada, a último momento.

-¿Cómo fue esa negociación con una empresa que se decía estaba en manos de los fondos buitres?
-Dura, ha sido dura, durísima. Pero a mí me gusta el desafío, si fuera fácil tendría 10 compradores, como era difícil había uno solo. No es garantía de que sea un éxito, pero creo que vamos a trabajar para que sea un éxito.

-¿Qué tuvo de diferente a una negociación con un par argentino por ejemplo?
- Es una empresa muy grande, factura más que algunas fábricas de autos, así que es una compañía bastante complicada, bastante difícil de relacionarse, muy difícil. Pero como teníamos ganas de hacerlo le hemos puesto siempre buena onda, hemos tolerado algunas cosas, también ellos deben haber tolerado y hemos acordado en el final.

-¿Hubo cláusulas limitantes en el contrato? 
-Sí, lamentablemente las limitaciones son para nosotros, las vaquitas son ajenas…

-¿Se exige a la nueva empresa no exportar durante los primeros 5 años?
-No, hubo limitantes del tipo que no podemos visitar clientes de ellos, cosas normales, dentro de una relación comercial es algo que no es fuera de lo normal, porque si no, no lo hubiera aceptado. Pero demasiadas condiciones para una planta que estaba prácticamente sin trabajo. El único cliente que conservaba es Peugeot.

-¿Hay compromiso de sumar a Fiat?
-Estamos trabajando para que se sume. No es de un día para otro.

-¿Habrá inversiones para modernizar la planta?
-Hacen falta y las vamos a poner. El proyecto que tenemos es agregarle actividad, hacerla eficiente, optimizar todo. La planta tiene algunos problemas de tamaño y hay que repararlos. No sabemos si habrá que sumar maquinas y tecnología.

-¿Se ampliará la producción a otros productos?
-Analizamos agregar líneas que no sea solamente de automóviles, líneas para blanco, habrá que ir viendo.

-¿Sus hijos lo ayudan con las empresas?
-Tengo dos hijas grandes, con nietos, ellas son profesionales con otra actividad. El tercero es varón, ahora está de viaje pero él me acompaña, atiende la otra compañía y seguro ayudará acá. Y tengo un cuarto hijo con algunos problemas, él es maravilloso y me acompaña en todo pero no trabaja.

-Méndez usted es un amante de los autos y en San Juan somos fanáticos del automovilismo.
-Ya lo sé, yo viví acá, venia y me quedaba, 6 veces por año venía en auto, iba al autódromo, sigo con esa pasión, esas cosas no se pierden y trato de conservarla, es una pasión.

Hace algunos años, el empresario compró la Ferrari roja que el italiano Massimo Del Lago le regaló a Carlos Saúl Menem cuando era presidente. Por entonces, la coupé estaba valuada en 120.000  dólares. ¿Aún tiene la Ferrari?, le preguntamos a Méndez, él asintió con la cabeza y una sonrisa. Dice que de vez en cuando se da una vueltita, "ahí está, en la cochera, es antigua, está como Carlos Saúl, hay que cambiarla”.

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