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domingo 24 de mayo de 2026

Desafío Punta Negra

Un abogado todoterreno, el rey de la montaña sanjuanina que corrió 50 kilómetros con una espina clavada y ganó su primera ultramaratón

Horacio Peñaloza tiene 32 años, es letrado en OSSE y acaba de hacer una locura digna del trail running: ganó los 100 kilómetros del Desafío Punta Negra pese a correr media carrera con una espina incrustada en el pie. Frío, montaña, dolor y una noche eterna -y de gloria- en los cerros sanjuaninos.

Por Carla Acosta

Mientras gran parte de San Juan dormía, Horacio Peñaloza seguía corriendo entre cerros, piedras y senderos oscuros, peleando no solo contra el cansancio lógico de una carrera de 100 kilómetros, sino también contra una espina que se le había clavado en la zapatilla y que le convirtió media competencia en una verdadera tortura. El abogado sanjuanino, que trabaja en el departamento jurídico de Obras Sanitarias y desde hace años encontró en el trail running una pasión que ya forma parte de su vida, terminó haciendo mucho más que completar una distancia soñada: ganó los 100K del Desafío Punta Negra en su primera experiencia en una ultramaratón, cruzando la meta después de 11 horas y 22 minutos en una noche que mezcló sufrimiento, estrategia, cabeza y montaña.

“Venía hace mucho intentando correr 100 kilómetros. Siempre mi distancia estaba entre 70 y 80, y aunque parezca algo numérico, son 20 kilómetros más que implican un proceso completamente distinto”, contó Horacio después de bajar en el Cerro Blanco y todavía con la mezcla de agotamiento y felicidad que deja una carrera de semejante desgaste. El objetivo principal era completar por primera vez las “tres cifras”, algo que el año pasado no había podido hacer cuando viajó a Europa para correr una competencia clasificatoria de UTMB, la carrera más importante del mundo en trail running, donde abandonó en el kilómetro 70 por problemas estomacales. Esta vez, sin embargo, la historia terminó diferente, aunque no fue nada sencilla.

Todo empezó a complicarse en el kilómetro 20, cuando una espina quedó incrustada dentro de la zapatilla y empezó a clavarse directamente en el metatarso del dedo gordo. A partir de ahí, cada piedra y cada irregularidad del terreno se transformaron en una descarga de dolor. “Paré dos o tres veces para intentar sacarla con piedras, con la pinza chiquita que llevaba, pero no había forma. Veníamos palo a palo con Franco Oro y era morderse la lengua y seguir”, relató.

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El problema no era menor, porque todavía faltaban decenas de kilómetros por delante y Horacio tuvo que soportar esa molestia durante prácticamente media carrera. Recién en un puesto de hidratación, cerca del kilómetro 70, pudieron ayudarlo. “Por suerte tenían una pinza grande. Yo ya les decía que si tenían que romper la zapatilla, la rompieran, pero que sacaran eso porque no lo aguantaba más. La media ya estaba llena de sangre”, recordó entre risas, ya mucho más relajado.

La situación incluso lo hizo pensar en abandonar. El tramo más duro llegó cuando tuvo que atravesar nuevamente un río seco lleno de piedras y arena, donde cada paso se volvía insoportable. “En la arena zafaba porque amortiguaba un poco, pero cuando pisaba una piedra era terrible. De ida más o menos lo soporté, pero la vuelta fue durísima”, explicó. Y como si el pie no fuera suficiente problema, el cuerpo también empezó a pasar factura desde el estómago. En el kilómetro 40 se saturó de geles energéticos, comenzó a devolverlos y tuvo que improvisar sobre la marcha para seguir alimentándose. “Llegó un momento en que no me pasaba nada. Ahí tuve que bajar la intensidad, empezar a comer gomitas, membrillo, lo que encontraba en los puestos. Yo siempre corro con geles y llevaba más de 20, pero hubo varios que terminaron volviendo conmigo”, contó.

Sin embargo, en el trail muchas veces la carrera se gana cuando el cuerpo ya dejó de responder y entra en juego la cabeza. Y ahí Horacio hizo la diferencia. Aunque asegura que el gran objetivo era completar la distancia, sabía perfectamente que llegaba preparado para competir adelante. “Yo sé que entreno a un ritmo competitivo y nunca dejé de barajar la posibilidad de ganar, aunque en San Juan hay un nivel muy bueno y eso te obliga a salir fuerte”, explicó sobre una carrera en la que marcó un ritmo alto desde el principio y terminó sacándole más de dos horas al segundo. De hecho, el año pasado ya había ganado los 70K del Desafío Punta Negra y anteriormente también se había quedado con varias ediciones de los 50K, como si el recorrido sanjuanino fuera acompañando el crecimiento de sus propias ambiciones deportivas.

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Su historia en el running empezó hace 12 años y bastante lejos de las ultras y los podios. “Tenía sobrepeso y empecé a correr por una cuestión estética y de salud después de terminar la secundaria”, recordó. Lo que arrancó con vueltas al Parque de Mayo terminó transformándose en una rutina extrema que hoy ocupa gran parte de su vida. Primero entrenó con Oro, cuando todavía el running en San Juan no estaba tan explotado y había pocos grupos, y actualmente trabaja junto a Lucas Aguilera, con quien hace tres años empezó a enfocarse seriamente en la ultra distancia. “Entreno de lunes a lunes. Trabajamos poco el descanso y buscamos llegar a la fatiga de esa forma”, explicó sobre una preparación que mezcla montaña, calle, fondos eternos y trabajos de pista en La Granja.

En paralelo, sigue sosteniendo una vida completamente alejada de la imagen de atleta profesional. “Mi trabajo principal es Obras Sanitarias y la verdad es que soy un privilegiado porque siempre me respetaron las licencias deportivas cuando necesité viajar o competir”, valoró el sanjuanino.

Más allá del triunfo, Horacio también dejó en claro el fuerte sentido de pertenencia que siente por el trail sanjuanino y por carreras como el Desafío Punta Negra, a la que considera parte de la identidad deportiva de la provincia. “Intento estar siempre porque es parte de lo nuestro. Tenemos una base muy buena de corredores, montañas increíbles y circuitos espectaculares. Cuando vas a un Sudamericano, un Mundial o cualquier competencia grande y hay un sanjuanino representando a la provincia, eso da orgullo”, cerró.

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