Hay experiencias que no tienen explicación lógica, pero que para un sanjuanino son ley. Pasar la noche en el Eduardo Copello es una de ellas. Mientras los motores del TC2000 descansaban en los boxes, el cerro se convirtió en un hormiguero de gente que decidió cambiar la comodidad de una cama por la dureza de la piedra, todo por el amor a los fierros.
"La noche es espectacular, bajo la luz de la luna, la familia y esto que amamos los sanjuaninos", le dijeron a Tiempo de San Juan.