Después de varios días a pura adrenalina, hubo una figura que se robó gran parte de las miradas durante la premiación del Desafío Ruta 40 en San Juan: Nasser Al-Attiyah. El príncipe qatarí, uno de los nombres más pesados del rally raid mundial, dejó por un rato el traje de estrella internacional para convertirse en el piloto más cercano a la gente.
Sonriente, cholulo y pegadito a la gente: el príncipe qatarí se despidió de San Juan
Nasser Al-Attiyah fue una de las grandes atracciones de la premiación del Desafío Ruta 40 en calle Ignacio de la Roza. Lejos de pasar de largo, bajó del escenario y se mezcló con el público: firmó autógrafos, posó para las fotos y se ganó el corazón de los fanáticos sanjuaninos.
Su presencia en la alfombra montada sobre calle Ignacio de la Roza no pasó desapercibida. Apenas apareció, comenzaron los gritos desde detrás de las vallas. “¡Nasser, Nasser!”, se escuchó entre chicos, familias enteras y fanáticos fierreros que aguardaban con celulares en mano una foto o una firma del ídolo.
Pero lo que parecía un saludo rápido terminó siendo un gesto que sorprendió a todos. Lejos de limitarse al protocolo, Al-Attiyah bajó del escenario y caminó hacia el público. Sin apuros y siempre con una sonrisa, se tomó el tiempo de ir fanático por fanático, posó para selfies, firmó autógrafos y repartió saludos a quienes esperaban desde hacía horas un recuerdo del multicampeón.
Carismático, distendido y hasta un poco cholulo con la gente, el piloto se mostró cercano. Con un español escaso y mezclando algunas palabras en inglés, logró igual conectar con los sanjuaninos, que respondieron con aplausos, ovaciones y hasta pedidos de fotos de último momento.