Desde ahora, las llaves de Obras San Juan Vóley están en las manos de Rodrigo Quiroga, un hijo pródigo de la legendaria institución de calle 25 de Mayo. El jugador, quien está en actividad y será uno de los pilares del equipo en la próxima Liga Argentina, asumió como presidente del club que lo vio nacer deportivamente, como a toda su familia. Aunque imaginaba dar este paso más adelante, una charla con la anterior comisión adelantó los tiempos y, sin pensarlo, dio inicio a su mandato. No estará solo, a los dirigentes que venían trabajando desde hace años se sumarán nuevos rostros y nombres.
Rodrigo Quiroga y el desafío de presidir la cantera más importante del voley sanjuanino
-¿Por qué involucrarte como dirigente, en este momento?
-Siempre quise involucrarme, pero no me imaginé que fuese tan rápido. La parte dirigencial es algo que a mí me gusta y me apasiona. El hecho de contar las ideas y llevarlas a cabo es lo que hago también en mi vida personal. Tengo la disponibilidad para moverme y viajar, para hablar, escuchar y aprender. Me capacito, leo y me junto con gente que está haciendo lo mismo, que me puede ayudar a concretar mis ideas. Hay que ordenar el club y no digo que haya estado desordenado, pero le podemos dar un plus en lo deportivo y en la parte de infraestructura. También mis ganas de involucrarme es para devolverle un poco de lo que me ha dado... me ha dado más de lo que me imaginaba a nivel de experiencias, logros y lugares. No tiene precio lo que me ha tocado vivir.
-¿En qué consiste la primera parte de tu mandato?
-Estoy tratando de involucrarme con los que están hoy y con muchas personas que no estaban. No me refiero a nadie en particular, pero sí a personas que le pueden aportar un granito de arena al club y a la familia que es Obras. Hay que pensar en los chicos. Estoy llamando a toda la gente que se fue y que tiene hijos, nietos y sobrinos para que vuelvan, para que puedan seguir desarrollándose en un ambiente sano y lindo. También a los jugadores de mi categoría, para que se acerquen y se involucren, para que ayuden.
-¿Se viene un nuevo Obras?
-No sé si un nuevo Obras, pero se va a reestructurar el club por todos lados. Se lo va a ordenar en algunas cosas. Este club es único, acá hay jugadores que tienen una pasión y energía para entrenar de noche y con frío... eso hace que sigan saliendo tantos jugadores de la cantera. A eso hay que mejorarlo. Hoy tenemos 5 jugadores en el Metropolitano y es importante para el desarrollo de la camada nueva. En la Liga, un promedio de edad de 19 y 20 años. Hay muchos chicos con ganas de entrenar y trabajar. Hay que enamorarse de este proceso, hay que mantener a los chicos del club y construir un camino. Herramientas y experiencias hay.
"La semana que viene tenemos reunión en ACLAV. Saber anticipadamente cómo se va a jugar la Liga nos ayuda a organizar todo: viajes, hospedajes y los entrenamientos de local".
-¿Cómo sería el Obras que soñás?
-El Obras que soñamos todos... Y la verdad es que sueño con un equipo en el que estén todos los que hoy están afuera: Bruno Lima, Mati Sánchez, Fede Pereyra y mi hermano, Gonzalo. La realidad es que eso depende de la parte económica, porque son jugadores que pertenecen a la élite y están muy bien. Pero sueño con este equipo antes de retirarme, además de la base, que son los chicos que vienen jugando en el club. No sé si lo vamos a poder lograr, pero con planificación podría darse. Es muy loco, pero creo que ellos también tienen esas ganas.
-En cuanto a infraestructura, ¿qué se hará, porque quedó pendiente la remodelación total del club?
-En lo social e infraestructura hay que mejorar un montón. La pileta no se toca, es un icono del club. Pero estamos en proceso de cerrar la cancha para entrenar allí durante toda la Liga. Esperamos mejorar las condiciones. Hay que mejorar la calidad de entrenamientos de los chicos. Acá es un sacrificio enorme entrenar. Obras merece tener una gran infraestructura deportiva para que ningún chico entrene a la intemperie, con frío. Eso va a mejorar el desarrollo y calidad de las formativas.
Una cantera inagotable de cracks y un monstruo llamado Obras
Son casi 40 los sanjuaninos que vistieron la camiseta de la Selección Argentina de Voley en menores, juveniles y mayores en los últimos 50 años. Los primeros registros indican que fueron los hermanos Alicia y Richard Aguiar, ambos surgidos en Obras, los primeros en integrar el combinado albiceleste. Después aparecieron Mónica Rodrigo, Enrique Valle, Carlos León, Juan Martín Flores, Sergio Di Salvo, Manuel Quiroga, Leonardo Wiernes, Fabián Barrionuevo, Alejandro Barrionuevo y Jorge Elgueta.
Mucho de esta cantera inagotable tiene que ver el monstruo llamado Obras, institución que se fundó en noviembre de 1937 con la natación como deporte “madre” y en 1968 dio inicio con el voley, convirtiéndose en la disciplina estrella en sus casi 85 años de vida.
Del 2000 en adelante resaltan los nombres de Federico Pereyra, Gastón Tissera, Marian Márquez, Alejandro Spajic, Lucía Bergé, Facundo Hehn, Rodrigo Quiroga, Matías Sánchez, Bruno Lima, Alejandro Toro, Ramino Nielson, Juan Bucciarelli, José Graffigna, Gomzalo Quiroga, Candelaria Herrera, Nicolás Lazo, Manuel Armoa, Micaela Tassara y Daniela Nielson.
Justamente cuatro de ellos integraron las dos camadas que le dieron las dos únicas medallas al vóley argentino: Raúl Quiroga formó parte de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, y Sánchez, Lima y Pereyra participaron de Tokio 2020.