Por Carla Acosta
Casierra, el jugador del Pueblo (Viejo)
La intimidad del defensor que terminó ovacionado por el Hilario Sánchez en el triunfo ante el Tomba. Su infancia en una isla colombiana con 28 hermanos, su fascinación por San Juan, su rol en el vestuario de San Martín y su relación con los hinchas.
Nació en una isla llamada Tumaco, en un donde un profesor de la escuela lo descubrió y lo llevó hacia el estrellato del fútbol de Colombia. Llegó a gritar campeón de una Copa Libertadores con Once Caldas y en la Primera de Argentina con el Pincha, pero en San Martín con sólo cinco meses ganó más que un título, la ovación y el cariño de todo el Pueblo Viejo. Con ustedes Mauricio Casierra (30), el colombiano que pinta para ídolo en San Martín.
"Olé, olé, olé, olé, negro, negro”, sonó y emocionó a más de uno cuando cortó una contra del Tomba y evitó el empate de un partido que estaba 1 a 0 a favor de San Martín. Jugó un partidazo, quizás el mejor de todo el campeonato, en una victoria histórica por ser clásico y dejarlo sin final a Godoy Cruz. Pero esa fue una de las tantas perlitas del defensor en las 16 fechas al hilo que vistió la camiseta verdinegra, convirtiéndose en una verdadera muralla de la defensa y ya, un referente entre los hinchas.
"Fue algo muy lindo lo que viví en el partido. El reconocimiento de la gente siempre te motiva y te inspira a seguir por más. Por supuesto que por ser clásico hay mayor emotividad y más ganas de jugar, pero es algo que ya se venía haciendo en la cancha con los compañeros. Uno da lo mejor por la camiseta y que se valore es importante”, comentó el futbolista, a quien le queda un año más en San Juan.
Se crió en una isla colombiana, con el fútbol como bandera y su posición en la defensa ya marcada. Sus padres si bien se separaron cuando apenas tenía 4 años, siempre lo apoyaron en su sueño con la pelota, hasta cuando su profesor de Educación Física, Henri Yesid Quiñones, lo convenció de sumarse a su escuela "Jugar, aprender y crear”. Fue aquel profesor, quien lo descubrió y le sirvió de trampolín para llegar al club Talentos y luego al Deportivo Cali, su primer gran salto.
En su numerosa familia, 28 hermanos por parte de madre y padre, dos de ellos también llegaron a ser futbolistas y alcanzaron la Segunda División, pero ninguno la elite como lo hizo él. "El fútbol lo soñé desde chico, me gustó jugar en la defensa más allá de que era pequeño. Gracias a Dios pude cumplir mi anhelo de llegar a equipos grandes y ser campeón”.
Casierra a lo largo de su carrera futbolística fue dejando huellas en importantes equipos argentinos y confesó que aún le resta dejar la suya en San Martín para recién llegar a ser ídolo. Con Once Caldas ganó un campeonato colombiano y hasta Libertadores, con Deportivo Cali sumó otro título en su país y, en Argentina, con Estudiantes de La Plata ganó un Torneo Apertura.
Con San Martín, si bien con el plantel dejaron al equipo en Primera y se dieron el lujito de arruinarle el sueño al Tomba en la última fecha, dijo que en lo personal le falta ganar un título. "No me considero un ídolo, falta mucho, aún no he ganado nada con San Martín. Pero trato de dar lo mejor y retribuir la confianza que me produce el estar en la cancha y lo que la gente me da. Con los compañeros trabajamos para darle alegrías a los hinchas. Estamos contentos con la campaña que hicimos. Queríamos más, pero hubo otros equipos mejores que nosotros”.
Al vestuario con su salsa choke
En el campo de juego es todo un referente, con voz de mando y nada fácil a la hora de derribar. Pero en el vestuario, cómo es Casierra. Según él, un tipo tranquilo, divertido y charlatán con el cuerpo técnico hasta con los utileros. Además, uno de los dueños del swing cuando la música suena en el Hilario Sánchez. Le gusta la cumbia y hasta el cuarteto, género que descubrió en Córdoba cuando jugaba en Belgrano. Pero nada se compara con su salsa choke, un estilo musical de tipo urbano que nació justamente en las costas del pacífico colombiano, de donde es oriundo. ”Yo al vestuario llevo mi música. Pero son más los que ponen cumbia o cuarteto, así que me gusta compartir. Con los chicos soy de darme con todos. Disfruto, bailo y molesto y me gusta que me molesten. También discuto, no soy de quedarme callado cuando algo no me gusta”, expresó.
San Juan, la combinación perfecta
El defensor llegó a la Provincia con su esposa Verónica y dos hijos, con quienes disfruta de la tranquilidad de la ciudad y la pasión por el fútbol de la gente. Sobre todo la seguridad a la hora de transitar las calles sanjuaninas es algo que le despierta confianza a la hora de estar en San Martín, por su familia, que queda sola en casa cuando al futbolista le toca viajar por un partido: "San Juan tiene la combinación de cosas que a mí me gustan. Es espectacular y un beneficio para mi familia porque perfectamente pueden andar en la calle cuando estoy afuera. Para uno es lindo que eso suceda por la profesión, porque te ayuda a estar tranquilo y concentrado en el fútbol”.
Casierra x 2
-El defensa vistió varias veces la casaca de la Selección de Colombia y pese a que hoy no está en el plantel dirigido por Pekerman, no pierde las ilusiones de volver y nada más y nada menos que en las Eliminatorias ante Argentina en el Bicentenario. De todos modos, ya anticipó que para ese choque estará alentando a su combinado. "Los colombianos estamos contentos con el trabajo del equipo. Por mi parte estoy tranquilo y motivado en trabajar, aunque estoy un poquito grande no pierdo las esperanzas de volver a la Selección. Pero igual ya estamos haciendo planes con amigos por el tema de las entradas (risas). El aguante va a estar hasta en el hotel, haremos una fiesta ahí”, finalizó el lateral izquierdo.
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