El olfato es para nosotros quizás el sentido más relegado. Y no tenemos frecuentemente en cuenta, que como cualquier otro sentido, puede ser también entrenado, usado y disfrutado en plenitud.
Entrenar el olfato es posible, disfrutarlo también
Culturalmente, no somos nosotros quienes más tomamos conciencia de su función en las emociones, en la evocación de la memoria, como en lo unido que está a otros sentidos como la vista o el gusto. Tanto que muchas veces lo tratamos como complementario. Cuantas veces decimos: SÍ, esta comida me gusta. Mmmmm… y que bien huele. Que hermosa esta rosa… Mmmmm…. y que suave su perfume.
Mientras los científicos no se ponen de acuerdo ni en la cantidad de aromas distintos que percibimos –dicen desde dos mil a billones de diferentes aromas- sigue funcionando en nosotros, en automático, ese sentido que, en caso de tomar conciencia y entrenarlo puede también ser ocupado en este tratar de ser felices, con empleo efectivo de todos los sentidos.
...si prestamos atención descubrimos que existen hasta actividades o profesiones que dependen de un olfato potenciado mucho más en su sensibilidad...
Como funciona en automático, sin que yo lo pueda suspender a voluntad, ayuda efectivamente a mi supervivencia. Siendo que como estímulo pasa directamente al cerebro no puedo negar su existencia. En lo negativo se une a dos sensaciones y reacciones básicas: el asco y el miedo. Y en lo positivo a mucho, pero destacamos dos mecanismos vitales: la evocación de recuerdos, sensaciones, emociones apelando a la memoria y muy importante también en reacciones provocadas al estimular el erotismo y excitaciones concurrentes a ello.
Lo cierto es que por funcionar automáticamente, podríamos creer que como lo está viviendo cada uno, es ya el máximo de su potencial. Pero sabemos que si prestamos atención descubrimos que existen hasta actividades o profesiones que dependen de un olfato potenciado mucho más en su sensibilidad y que muchas veces depende del entrenamiento y no de un don innato el poseerlo: un catador o experimentado degustador de vinos; un delicado gastronómico gourmet saben que el aroma es un referente insoslayable de calidad o exquisitez, y que su modo de conocerlo puede mejorar cada día.
En lo cotidiano, nos puede bastar el prestar atención a las emociones que los olores nos recuerdan o nos provocan y en consecuencia, actuar creando esos olores. Si nos detenernos a disfrutarlos puede ser un ejercicio entrenador, pero también un modo de disfrutar que puedo sumar a lo cotidiano que vivo. Preparar un perfumado café, cuyo olor invada la cocina puede prepararme a luego degustarlo. Pero también será efectivo si antes de beberlo me detengo en todo lo bueno que ese aroma me recuerda. Como también preparar exprofeso una tostada para recordar de la niñez momentos siempre agradables.
Aunque sepamos que es útil a la hora de complementar otros sentidos, o al evocar recuerdos felices, lo será también para reconocer otra persona, para estimular mi deseo de acercarme o para completar y destacar la calidez de un abrazo.
Con prestar atención a este sentidoy tratar de enriquecerlo, completaremos la conciencia de este vehículo de placeres. Y procurando detenerme o provocando el olor que me satisface, llegaremos a reconocer que tenemos otra herramienta a la hora de estimular y provocarnos nuestra felicidad. La felicidad se hace. Y con el olfato también puedo acercarme más. A disfrutarlo.