ver más

domingo 5 de abril de 2026

Nuestras energías y el aporte de nuestro entorno

Hay alguna gente con la que sentimos que “nos chupa” energías sólo al mantener con ella una conversación.
Por Redacción Tiempo de San Juan

El entorno puede energizarnos o también quitarnos las energías que habíamos acumulado.

El resultado nos lo dirá el cuerpo y también un balance que hoy puedo acompañarlos a conocer. Claro que éste, es uno de los ejercicios para los cuales necesitamos una alta dosis de sinceridad para con nosotros mismos: ¿Cómo funciona para nosotros, para nuestro nivel de energía cada persona?

Lo primero será saber que al conocer los efectos que sobre nosotros ejercen, no estaremos obligados a ninguna acción, pero sí deberá ser una decisión ratificada la de permanecer cerca, distanciarnos si fuera posible o contrarrestar el balance energético que resulte algo negativo.

Alguna vez nos pasó, o escuchamos, esta referencia: “No sé por qué estoy tan agotado, si fue un día más bien tranqui” y nos extraña porque otras veces, con más intensa actividad, no sentimos un balance energético final  tan notablemente apagado, tan falto de energía.

Esa puede ser una de las razones que nosimpulse a considerar nuestro entorno y su efecto con nuestra energía. Primero resultará más aceptable analizar las relaciones que estamos relativamente obligados a mantener, como las laborales, antes que las íntimas, o las que yo he elegido o que debo mantener como relación.

Y ahí es donde podemos caer en cuenta que una determinada compañía realmente nunca nos suma. Sus constantes quejas, las referencias a sus problemas y malestares, las críticas disparadas contra otros, no hacen más que hacernos sentir mal. Podríamos hasta decir que sentimos que “nos chupa” energías el mantener con ella una conversación.

Mientras tanto, reunirnos con otra persona, es salir siempre con un balance energético positivo. Cuando nos reunimos, conocimos que esa persona encontró el beneficio de levantarse temprano o la alegría que le produjo abrir, en esta época, la valija con ropa de temporada y alegrarse con texturas o colores distintos y contrarrestar así la alta o baja temperatura. O sea, una alegría, o una energía que termina contagiándosenos.

Y aún a la distancia, aún sin haber contactado o conversado, ver venir por la misma vereda que transitamos a una persona que calificamos como positiva o a una negativa usina de energías, nos hace surgir el deseo de disfrutar el encuentro, o anticiparnos al menos a la catarata de referencias negativas, desde el punto de vista energético, que seguramente vendrán.

Si analizamos así nuestro entorno, podemos hasta llegar a dar una nota que expresaremos en porcentajes, y lo adjudicaremos a cada persona, cada pareja o cada grupo. Nota que podemos leerla como en cuánto nos aporta, nos da, o recibimos en energía de cero a cien porciento. O expresarlo hasta en porcentaje negativo cuando es mucho lo que nos “chupa” de energíay un porcentaje bajo no alcanza a expresarlo. Y aunque sea momentánea esta calificación, que refleja nuestra sensibilidad actual o un hecho concreto sucedido y que tiene efectos ahora, podrá ser el comienzo del balance. Si sumamos todos esos porcentajes de energía que recibimos en un lapso de tiempo, restamos todos los  negativos que pudieran haber surgido en esta lectura y dividimos por la cantidad de cifras consideradas –o sea, cantidad de personas de mi entorno que tuve en cuenta- será ese el resultado promedio del balance energético que nos proporcionan.

De allí al qué hacer, si nuestro deseo es tener un buen nivel energético, falta aún un tramo, que bien puede ser motivo de otra columna. Baste decir que al menos no podremos ignorar que una de las causas podemos conocerla y a partir de eso decidir: si mantenemos ese resultado, si evitamos la interacción con algunas personas de nuestro entorno que no nos aportan positivamente o si intensificamos la relación con aquellos que al final nos energizan.

Por supuesto que a niveles más íntimos, de relaciones personalísimas, como padres, hermanos, hijos, pareja, también deberemos hacer prudentemente el análisis y las acciones consecuentes no deberían porqué ser necesariamente drásticas. Bastará conocer su influencia en nosotros, dominarla, para respetar la persona, para adelantarnos a veces en la imposición de temas o acciones para que no me afecten quienes de otro modo podrían hacerlo. Y también para contrarrestar y dedicar mayor tiempo o más intensidad para compartir con el entorno que nos aporta energéticamente.

A los muchos tópicos que influyen en la energía resultante, deseada y buscada, éste sólo, el de la influencia del entorno es uno al que no debemos dejar de darle la importancia que tiene. Saber su aporte positivo o negativo en nuestro balance energético ya será importante para inducir nuestra propia responsabilidad. Si además -y a veces con la compañía de un coach,- nos preparamos para favorecer o minimizar sus efectos, estaremos dando pasos para que ese motor de nuestra vida, las energías, las tengamos en aquel nivel que deseamos, que necesitamos, que buscamos, para en definitiva ser más felices.

 

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar