Por Gustavo Martínez Puga
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Una esquina, grandes historias - Por Gustavo Martínez Puga
Es la de avenida España y Laprida. Nació con la ferretería Cánovas y en los últimos años el empresario Hugo Di Bernardo la transformó en una referente de la diversión. Por allí pasaron otras instituciones y promete seguir haciendo historia: Diputados hizo gestiones para comprarla.
“El 1 de enero de 1915 nos iniciamos como un modesto aserradero y hoy, a 20 años, nos sorprende con una casa, la más surtida en el ramo”. Esta leyenda no es del diario de ayer, apareció en el Tribuna del martes 1 de enero de 1935. Hoy, 98 años después de fundada, esa esquina de España y Laprida siguió siendo protagonista de la historia de San Juan.
Hoy en la ochava de esa esquina funciona un comedor. Y el resto de la propiedad se transformó en un referente de la diversión en las últimas dos décadas. El empresario Hugo Di Bernardo transformó a la ferretería original en un pub y en espacios para recitales, por donde pasaron los grandes del rock, la música tropical y la romántica.
Las entradas por las calles España y Laprida transformaron a la propiedad de los herederos de Ginés Cánovas y sus hermanos en un lugar óptimo en la Ciudad para el entretenimiento.
Antiguamente la propiedad, que hoy tiene 3.200 metros cuadrados de superficie, era aún más grande: además de las entradas por estas dos calles, también tenía una salida a la calle Salta, donde hoy funciona una guardería y un lavadero de autos.
Hoy, con la inauguración del Centro Cívico y la Legislatura provincial a 150 metros, la tradicional esquina que nació con la ferretería “Casa Cánovas Hnos.” quedó enclavada en medio del mundo institucional. Por eso fue que las actuales autoridades de la Cámara de Diputados se contactaron con la inmobiliaria que maneja comercialmente la propiedad para tratar de adquirirla y poder mudar a ese lugar un anexo de la Cámara de Diputados.
Pero, al parecer, no todos los descendientes estuvieron de acuerdo con el precio por el que se iban a desprender de la propiedad. Y esa posibilidad parece haberse diluido, aunque no la dan por terminada.
En aquel aviso publicitario de página completa, tamaño sábana, que publicó el diario Tribuna en 1935, aparecían seis fotografías que mostraban desde el frente del negocio, la fábrica de mosaicos, el aserradero, tirantes de álamos para techos, la venta de hierro, ladrillo y tierra refractaria.
Además de las diferentes secciones, una de las fotos era la de todo el grupo humano (empleados y dueños) que sentían orgullo de pertenecer a uno de los negocios de la construcción más tradicional que tuvo San Juan, el cual funcionó hasta la década del ´60.
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