Con el arte en los cimientos - Por Gustavo Martínez Puga
El Chalet Amparo es una de las dos casas idénticas construidas en 1927 en Santa Lucía por el constructor José Bermúdez, el mismo que levantó los hoteles de Pismanta y de Barreal.
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com
Si se observa con atención, se puede apreciar que la casa que está pegada al Chalet Amparo es idéntica, sólo que le sacaron la mampara de la ventana y de la entrada principal. Ésta última casa está ubicada al 1328 Este de la avenida Irigoyen.
Ambas viviendas fueron construidas en 1927 por el propio José Bermúdez, uno de los primeros en tener una empresa constructora en San Juan. Entre sus trabajos más importante se recuerdan los hoteles de Pismanta y de Barreal.
Con sus propias manos, Bermúdez pegó cada mosaico de los dos chalets de la avenida Irigoyen. Cuentan que la hizo a su gusto y no dejó ningún detalle en manos de sus empleados, sino que él personalmente ubicó las placas de mármol de Carrara en el comedor de entrada, instaló los faroles en la puerta de entrada y arriba de la persiana de la cochera; fijó las mamparas de vidrio repartido en los ventanales y en las entradas principales.
Bermúdez tenía una estrecha amistad con Conde, a quien consideraba como a un hermano. Tal vez por eso fue que le vendió una de las dos casas que había construido personalmente para que él viviera junto a su esposa Amparo.
Conde hizo poner una placa de mármol con el nombre de su mujer, “Chalet Amparo”. Allí vivieron junto a su hija Rocío durante años. En 1975 doña Amparo falleció. Conde falleció después. Y la casa terminó siendo vendida y hoy alquilada a un centro cultural.
Sus pisos con dibujos arábigos, las vigas originales en el techo, las puertas doble y las rejas de hierro labrado a martillo y fragua le ponen un sello propio al chalet Amparo.
“Las galerías se movían de un lado a otro cando el terremoto del ´77. Con el del ´44 se produjeron algunas grietas en las paredes, pero no fue nada grave. Estas casas soportaron los terremotos esos dos temblores y también el del ´52”, comentó Víctor Bronia, actual dueño de una de las casonas.
Bronia se casó con la nieta del constructor Bermúdez y vive en la casona de Irigoyen al 1328 Este desde 1964. “En esta casa vivían Bermúdez junto a sus padres y a sus suegros. Todos juntos. Era una familia enorme. En el fondo había un altillo y allí habitaban sus padres”, comentó el vecino de Santa Lucía.
Bronia se arrepiente de haber sacado la mampara de vidrios repartidos de la entrada principal y del ventanal del comedor, donde él hoy tiene a su habitación principal. “Incluso busque por todos lados la reja del frente, que es una artesanía, la que vendimos en un momento y me arrepiento enormemente”, comentó.
A pesar de las modificaciones que sufrió uno de las casas, ambas siguen siendo una buena bienvenida a quienes entran a Santa Lucía por la avenida Irigoyen.
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