Lo que debió ser el cierre de un proceso doloroso se transformó en un desconcertante ida y vuelta judicial. Tras un insólito error, el tribunal a cargo del juicio contra Matías Olmedo tuvo que dar marcha atrás, anular la pena dictada y rectificar su propio veredicto. Aunque la víctima y sus familiares llegaron a festejar entre lágrimas una condena de 10 años de prisión en la puerta de los tribunales, esa pena hoy no está firme y el proceso penal quedó en suspenso.