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lunes 11 de mayo de 2026

Una puja tradicional

Se conoció cuántos alumnos buscan entrar a los preuniversitarios de la UNSJ este año: 1 de cada 3 tiene chances

Son 1.618 los alumnos y alumnas que se anotaron para rendir en el ingreso de los famosos colegios de la UNSJ, pero como sucede todos los años, solo el 35% tiene chance de pasar el filtro de dos pruebas que serán el 1 y 2 de diciembre. Nervios y adrenalina en la previa.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Los exámenes de ingreso a los Institutos Preuniversitarios de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) son la prueba de fuego de la educación Secundaria sanjuanina, y este año, las cifras vuelven a poner en evidencia la gran puja para conseguir una vacante para 2026. Son 1.618 los alumnos y alumnas sanjuaninos que se inscribieron para rendir en esta edición 2025, buscando un lugar en el Colegio Central Universitario, la Escuela Industrial o la Escuela de Comercio. Pero la realidad es cruda: solo uno de cada tres aspirantes tiene chances de ingresar, ya que únicamente el 35% obtendrá un lugar.

Esta cantidad de inscriptos es un número promedio y muy similar al registrado el año pasado, según explicó -en Radio Estación Claridad- Gisela Suligoy, coordinadora de los Institutos Preuniversitarios de la UNSJ. La razón detrás de esta demanda masiva es doble: estos colegios son los más solicitados de San Juan por su reconocida calidad educativa, y, mayormente, porque son gratuitos.

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Colegio Central Universitario.

Una preparación que exige años

Para enfrentar esta competencia, el proceso es sumamente exigente y comienza mucho antes de diciembre. Muchos aspirantes se preparan con uno o dos años de anticipación. El examen no es fácil, e incluso incluye contenidos que a veces no son vistos en algunas escuelas primarias. Por ello, es habitual que los alumnos acudan a prepararse en los mismos colegios o a través de maestras particulares, en los conocidos "cursillos de ingreso", que son pagos y no muy económicos.

La instancia evaluativa tiene lugar en los establecimientos de la Escuela Industrial (que comparte edificio con la de Comercio) y el Colegio Central Universitario, y se divide en dos etapas: la prueba de Lengua, programada para el 1 de diciembre de 2025, y la de Matemática, al día siguiente, ambas a las 7:30h. La rigurosidad es total: el día del examen es obligatorio presentarse con DNI, comprobante de inscripción y el guardapolvo o uniforme de la escuela primaria. Además, los exámenes son muy estrictos y vigilados, con elementos de trabajo limitados solo a bolígrafo azul o negro, lápiz negro, goma, corrector y elementos de Geometría. Queda prohibido el uso de fibras, lápices de colores, calculadoras, diccionarios, papel y obviamente de celulares.

Para garantizar la transparencia y evitar cualquier tipo de "acomodos", los profesores corrigen las pruebas sin conocer la identidad del aspirante, ya que estas solo están identificadas con un código. Para aprobar la instancia y tener alguna posibilidad, el aspirante debe obtener, al menos, el 50% del puntaje total en cada uno de los exámenes.

Emociones a full

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Aunque los exámenes son anónimos, la elección de la escuela no lo es, y todo se define por estricto orden de mérito. A partir de los que sacan la nota máxima (100 puntos) hacia abajo, se confecciona una lista única. Solo hay 565 vacantes disponibles en total. Aquellos con las mejores notas son los primeros en elegir cuál de los tres institutos prefieren, siendo el Central Universitario el más solicitado.

Este clima de alta exigencia tiene un impacto directo en la comunidad educativa. Los chicos, cuya mayoría tiene 13 años de edad, suelen llegar a la prueba muy nerviosos. Mientras ellos rinden en el interior, los padres hacen lo propio esperando ansiosos en las inmediaciones, como la Plaza Aberastain frente al Industrial o cerca del Central Universitario. Suelen ser dos o tres horas muy tensas.

Afortunadamente, el ambiente de presión extrema que se vivía en años anteriores ha mermado. Antes, se estilaba ejercer mucha presión desde los padres, lo que llegaba a generar llantos e incluso desmayos en la entrada o salida de las pruebas. Ahora, ese clima parece más relajado y emocionante que otra cosa. Sin embargo, la tensión es inevitable, sabiendo que las 565 vacantes están muy lejos de cubrir la demanda de los 1.618 aspirantes que buscan un futuro de excelencia. El día de la publicación de los resultados provisorios, el 9 de diciembre, será sin duda un día de nerviosismo extremo.

Las claves del ingreso

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