El 31 de julio fue excarcelado el chofer de la empresa Albardón, Fabricio Javier Flores, quien chocó y mató a un motociclista en un accidente de tránsito que se produjo en calle Las Heras. El trabajador fue sometido a un examen toxicológico y arrojó como resultado positivo a la prueba de drogas, específicamente marihuana. Las dificultades para determinar cuándo fumó la sustancia impidieron que pueda ser sancionado con mayor peso. A dos semanas del hecho, el debate se instaló en el ámbito empresarial del transporte público. ¿Someter a los trabajadores a controles sorpresas? Esa es la cuestión a resolver.
No es la primera vez que se plantea este interrogante entre los empresarios. En un principio, pensaron como una buena alternativa hacer pruebas de alcoholemia entre los choferes. La idea no fue vista con buenos ojos por la UTA, sindicato que representa a los choferes de colectivo. Incluso calificaron la idea de "ilegal".

El caso del chofer de la empresa Albardón sacudió a los empresarios. Y el debate, como era de esperarse, volvió. "Se abrió un escenario a analizar dentro del sector, por ahí las conversaciones que hemos tenido con la UTA eran por sospechas, no por algún caso puntual. Se ha reavivado el debate, hay conversaciones, charlas informales, está planteada la posibilidad de hacerlo -a los controles", indicó Ricardo Salvá, de ATAP.
La muerte del motociclista también generó una posibilidad de negociación con la UTA, donde hay mayor apertura para escuchar propuestas. El problema que se plantea es la forma de instrumentar las pruebas, no hay sistema operativo definido.
Sobre qué hacer con el chofer que condujo bajo los efectos de la marihuana, Salvá dijo que no se puede despedir a un trabajador que es adicto, que tiene una enfermedad, pero si se determina que el empleado usó drogas antes de arrancar su turno por cuestiones recreativas, si sería causal de despido.